El Cultivador 30
30 cultivo exterior cabo prácticas que conserven su fertilidad. El suelo es el hábi- tat de numerosos seres vivos que contribuyen a la descom- posición y transformación de lamateria orgánica, a la fijación y transporte de nutrientes, y al mantenimiento de la estructura del mismo. Para preservar este ecosistema es imprescindible no utilizar productos de síntesis química o que sean demasiado agresivos porque empobrecen la tierra haciendo que las plantas que se cultivan en ella seanmás débiles, menos productivas y más propensas a las plagas y enfermedades. Los abonos orgá- nicos no sólo favorecen y esti- mulan la proliferación de la vida del suelo, sino que también aportan materia orgánica que contribuye a conservar su estructura y, al ser normalmente de lenta asimilación, hacen que sea más complicado que las plantas sufran excesos. Asi- mismo, debemos evitar un uso excesivo del motocultor u otras máquinas. Este tipo de herra- mientas perjudican a los seres vivos que habitan en el terreno como las lombrices o los hongos formadores de micorrizas. Lo ideal sería preparar el suelo manualmente con la ayuda de la azada, la pala y la laya, aunque es cierto que esta forma de tra- bajar la tierra es bastante ago- tadora. De modo que intenta- remos utilizar el motocultor lo menos posible, una vez cada dos o tres años. Para ello es fundamental no pisar sobre el suelo mullido nunca porque cualquier peso que recaiga sobre él lo compactará. Además, si nuestro cultivo está en el campo, cuidaremos la fauna auxiliar. Muchos culti- vadores entienden que limpiar un terreno consiste en dejarlo libre de vegetación, pero lo cierto es que esto hace que se empobrezca y que los seres vivos que podrían sernos de ayuda no se instalen en ese lugar. Es decir, las llamadas “malas hier- bas” pueden actuar de reser- vorio para algunos insectos entomófagos que impiden que otros que son dañinos para el cultivo semultipliquen de forma exponencial. Obviamente, es aconsejable despejar la zona de cultivo de adventicias, pero eso no significa que tengamos que acabar con todas las plantas circundantes. La razón es muy sencilla: un suelo desprovisto de vida vegetal está expuesto a la erosión porque no tiene nada que lo cubra. Para proteger la fauna auxiliar y la vegetación circundante es necesario evitar el uso de productos de síntesis química, o bien de aquellos pro- ductos orgánicos demasiado nocivos para todos los insectos en general. Si bien cabe aclarar que los restos vegetales en estado de descomposición y cualquier otro elemento similar pueden favorecer la presencia de algunos patógenos, por lo que es necesario mantener la zona de cultivo y los alrededores libres de restos de plantas y animales muertos. Si cultivamos en terraza, tam- bién debemos seguir muchas de estas pautas (a excepción de las indicadas para la labranza), además de otros principios de la agricultura ecológica que no se refieren únicamente al entorno. La planificación del cultivo Además de preparar el área circundante para que nuestras plantas se encuentren en un ambiente óptimo dentro las posibilidades que ofrece el exte- rior, debemos planificar nuestro cultivo de forma que sea menos susceptible a las plagas y pató- genos y más resistente a las condiciones ambientales de estrés. Aunque este artículo se refiera principalmente al can- nabis, es conveniente subrayar que los monocultivos (cultivos de una sola especie vegetal de la misma línea genética) suelen ser muy vulnerables. De hecho, son todo un banquete para los predadores y la dispersión de patógenos encuentra en ellos pocos obstáculos. Asimismo, si Debemos evitar el exceso de nitrógeno durante la floración aunque las plantas empiecen a clarear Si cultivamos en tierra madre, es fundamental que llevemos a cabo prácticas que conserven su fertilidad
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