El Cultivador 30

a pie de calle que debería tener un sistema mínimo de reglas justo, pues gene- rar una ética no es algo que pueda hacerse de forma arbitraria o desde la nada, sino que, por varias cuestiones que iremos mencio- nando, es frecuente utilizar algún principio o idea fundamental que se toma como base del sistema, de manera que, valiéndonos de esa base, podamos garantizar que la estructura sea lo más acertada posibleminimizando así los sesgos o errores de razonamiento en los que podríamos incurrir por equi- vocación. Al fijarnos en la necesidad de establecer unos cimientos éticos sólidos que den cabida y solu- cionen la mayor cantidad de con- flictos sociales, podemos observar fácilmente la aparición de dos peculiaridades notorias: primero, que fundamentos diferentes pue- den generar éticas distintas, con diferencias de matiz o incluso contradictorias; y segundo, que el uso de dobles varas morales es incompatible con la creencia moral en esos mismos funda- mentos. Por ejemplo, uno puede aborrecer el islam (o el cristia- nismo) y querer prohibirlo por ley, lo que no tiene sentido es defender, al mismo tiempo, la libertad religiosa. Es ahí donde la mayoría de gente en contra de la legalización del cannabis patina y cae en un ejercicio de hipocresía absoluta, donde las piruetasmen- tales para justificar por qué hay que prohibir el cannabis y no el alcohol, el boxeo, las comidas grasientas, el sedentarismo, el estrés laboral o cualquier otro factor que en la actualidad genera enfermedades que son epidemias para nuestra sociedad, hacen su aparición inmediata para demos- trar, en el fondo, que no hay nada en las bases de sus pensa- mientos para construir esas tibias excusas salvo un interesado y sesgado “esto es muy malo y hay que prohibirlo, pero lo mío no me lo toques”. La tesis principal (por llamarla de alguna forma) que afirma que el daño a la salud es el principal motivo por el que hay que prohibir el cannabis y el resto de drogas, excluyendo, por supuesto, a las que son legales, pierde fuelle y se des- morona cuando se enfrenta al resto de situaciones en las que, por dudosos motivos, parece que no debe ser aplicada. La La base ideológica prohibicionista es un gigante con pies de barro

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