El Cultivador 30

57 los orígenes de la prohibición 1923, el gobierno de Sudáfrica había enviado una carta al Comité Consultivo sobe el Trá- fico del Opio y otras Drogas en el que pedía que se incluyera el cannabis en la lista de la Convención de la Haya. El Comité había decidido pedir a los gobiernos información sobre la producción, el uso y el comercio en una circular enviada en noviembre de 1924, el mismo mes en el que se con- vocaba la Segunda Conferencia del Opio. El Guindy no podía esperar a que llegaran las res- puestas de los gobiernos, pues uno de sus ases para ganar la partida era la ignorancia de los participantes tenían sobre los efectos reales del cannabis, por lo que pidió al Comité tomar medidas en ese mismo año y no esperar a 1925, afir- mando que la mayoría de los países apoyaban su propuesta (entre ellos España). 1 Si hubiera esperado posible- mente no hubiera logrado su objetivo, pues la mayoría de las respuestas que se recibieron afirmaban que no existía abuso de cannabis en esos países. Una prueba del escaso interés que el tema despertaba era que tan solo 24 de los 60 gobiernos participantes en el Comité enviaron sus informes, y solo unos pocos consideraban nece- sario el control internacional de dicha sustancia. Lamenta- blemente, estas respuestas no se revisaron hasta agosto de 1925, seis meses después de que se hubiera firmado el Con- venio Internacional sobre el Opio en Ginebra. La oratoria La mayoría de delegados tenían poca experiencia con el cannabis, y se dejaron guiar por aquellos que sí la tenían, especialmente Egipto, Turquía y Grecia. 2 Ahí es donde entró en juego la admirable capacidad de oratoria de Mohammed El Guindy. Con discurso cuidado- samente preparado, El Guindy presentó un cuadro terrible des- cribiendo los efectos del hachís al presentar la propuesta: El hashish absorbido en grandes dosis produce un delirio furioso y una fuerte agitación física; predispone a actos de violencia y pro- duce una risa estridente característica. Esta condi- ción es seguida por un ver- dadero estupor, que no se puede llamar sueño. Se siente gran fatiga al des- pertar, y la sensación de depresión puede durar varios días.[...] En general, la absorción del hachís produce alucinacio- nes, ilusiones sobre el tiempo y el lugar, ataques de tem- blor y convulsiones. Una persona bajo la influen- cia del hachís presenta sín- tomas muy similares a los de la histeria. 3 Las estadísticas El Guindy ilustró sus afirma- ciones con una exhaustiva serie de datos estadísticos (cultivo, importación, incautaciones, etc.), entre las que se encon- traban los porcentajes de casos de locura en Egipto: El uso de hachís es la causa principal de la mayoría de los casos de locura ocurridos en Egipto. En apoyo de esta afirmación, puede obser- varse que hay tres veces más casos de alienación mental entre los hombres que entre las mujeres, y es un hecho establecido que los hombres son mucho más adictos al hachís que las mujeres. (En Europa, por el contrario, es significativo que unamayor proporción de casos de locura ocurran entre las mujeres que entre los hom- bres). En términos generales, la proporción de casos de locura causados por el uso del hachís varía de 30 a 60 por ciento del número total de casos ocurridos en Egipto. Además de los datos que aportó en su discurso, la delegación egipcia había presentado cinco artículos, el más reciente de los mismos estaba fechado 25 años de la Conferencia, 4 y un docu- mento titulado Memorandum with reference to hashish as it concerns Egypt [Memorándum con referencia al hachís en lo que concierne a Egipto] en el que presentaban cifras aún más alarmantes: “cerca del 70 por ciento de las personas dementes en asilos para desquiciados en Egipto ingiereno fumanhachís”. 5 Estas afirmaciones suscitaron un pánicomoral entre los dele- gados, quienes aplaudieron la intervención de El Guindy reconociendo, algunos, que sus conocimientos sobre el tema eran bastante limitados. 6 El delegado chino dijo “sé cerca Con discurso cuidadosamente preparado, El Guindy presentó un cuadro terrible En general, la absorción del hachís produce alucinaciones, ilusiones sobre el tiempo y el lugar, ataques de temblor y convulsiones Delegación egipcia en la Segunda Conferencia del Opio. Ginebra 1924-25. © League of Nations Archives El delegado estadounidense en la Convención, Stephen G. Porter, reconoció que su “conocimiento sobre el hachís y su uso es bastante limitado” Extracto del informe de John Warnoch en el que se basó la argumentación de Egipto para proponer la prohibición del cannabis

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