El Cultivador 30
de nada sobre este tema”, pero que aun así apoyaría a Egipto. Por su parte, el delegado esta- dounidense, Stephen G. Porter, afirmó: “mi conocimiento sobre el hachís y su uso es bastante limitado. […] Creo que es momento para practicar un poco de reciprocidad. Ellos tienen sus problemas y nos- otros los nuestros”. 7 Así fue como se aprobó la inclusión del cannabis en la Convención de Ginebra, con las únicas abstenciones de Gran Bretaña, India y Países Bajos. Por ironías del destino, a pesar de la abstención de Gran Bre- taña y la oposición de sus dele- gados a la prohibición del can- nabis, sería un funcionario bri- tánico del Egipto colonial quien aportara los argumentos utili- zados por la delegación egipcia para defender su propuesta en la conferencia. Pero ¿qué rigor tenían los datos? Los datos estadísticos apor- tados por El Guindy procedían de la Oficina sobre Demencia de Egipto, la cual se había con- vertido en el feudo personal de un funcionario inglés, John Warnock. Warnock, designado por el Departamento de Salud Pública en El Cairo en 1895, cuando Egipto todavía formaba parte del Imperio Británico, donde permaneció hasta 1923. A pesar de su prolongada estan- cia en el país, Warnock admitía no haber estudiado el idioma árabe escrito y reconocía que su comprensión del idioma nativo se limitaba a “dar a entender lo que quería, e impar- tir órdenes”. 8 De hecho, expre- saba bastante desprecio por las aspiraciones políticas egipcias y escasa simpatía por la sociedad que lo rodeaba. Con estos antecedentes, War- nock se permitió emitir, desde el primer año de su estancia en el país, juicios sobre las causas de la locura de sus pacientes, a quienes no comprendía, soste- nidos en estadísticas elaboradas por él mismo. El investigador James Mills apunta a un informe de 1880 sobre dicho asilo en el que podría haberse inspirado para sacar conclusio- nes como la siguiente: “No tengo duda alguna que en un gran número de casos el hachís es la principal, sino la única, causa de la enfer- medad mental”. 9 Uno de los criterios que War- nock utilizaba para identificar si la locura se debía al consumo de hachís, era preguntar al paciente si lo consumía, si este se negaba, se le diagnosticaba “demencia producida por hachís”. El argumento de War- nock para avalar esta hipótesis era el siguiente: “Se sabe por experiencia que las airadas protestas y nega- tivas del hábito identifican a un redomado fumador de hachís”. 10 Cuando el paciente mejoraba, antes de darle el alta, el doctor le volvía a preguntar por su consumo de hachís, animán- dole a dar detalles sobre dicho consumo. Si el paciente lo negaba, se consideraba un sín- toma de problema mental y el paciente permanecía ingre- sado. Podemos imaginar que, tras pasar una temporada en el hospital, los pacientes decían cualquier cosa por recuperar su libertad. Así era como Warnock ela- boraba sus estadísticas, y así fue como Mohammed El Guindy aprovechó la oportu- nidad política y el memorando elaborado por Warnock para incluir el cannabis en la Con- vención de Ginebra. Las evidencias reales Hubo dos documentos fun- damentales que quedaron ocul- tos durante la negociación de la Convención. Uno fue el informe de la Comisión de Dro- gas de la India sobre el Cáñamo, del que ya hablamos en el número anterior, el cual War- nock conocía y rechazaba, ale- gando que “mi experiencia no confirma la creencia por parte de la comisión de la India res- pecto a que el cannabis índico sólo en ocasiones causa demen- cia. En Egipto, éste la provoca con frecuencia”. 11 El otro fue el informe anual del hospital de Abbasiya de El Cairo de 1920-21, el cual El Guindy y Warnock se cuidaron muy bien de ocultar. En dicho informe, el mayor de Egipto, se puede constatar que de los 715 ingresos registrados en esa fecha, tan solo 19 se atribuían al hachís, un número menor de los 48 ingresos atribuidos al alcohol. De hecho, en el mismo informe se afirma que en los casos atri- buidos al cannabis el uso de la sustancia no era la causa, sino eran “afecciones asociadas con la enfermedad mental” . 12 ¿Por qué? ¿Cuáles eran las razones por las que El Guindy se empeñó tanto en incluir el cannabis en la Convención? El país llevaba intentando prohibir el cannabis desde 1868, pero con escaso éxito, ya que su consumo era generalizado entre las clases populares tanto con fines recre- ativos como medicinales. Por otra parte, las prohibiciones parciales habían generado redes de tráfico que abastecían al mercado clandestino y daban lugar a fumaderos ilegales, con- trabando y corrupción. Durante la colonia británica en Egipto, el director de Adua- nas, Sir Thomas Wentworth Russell, había propuesto una regulación similar a la existente en India con el fin de atajar el problema del tráfico de canna- bis, conteniendo el uso excesivo y permitiendo el consumo moderado, señalando que el sistema de licencias e impuestos en la India estaba generando ingresos, mientras que el con- sumo había disminuido . 13 Pero el gobierno egipcio, con su recién estrenada indepen- dencia, quería jugar un papel protagonista en el concierto internacional, además de solu- cionar los problemas que el trá- fico de cannabis le generaba. El resto de países en el Comité del Opio necesitaban el apoyo de Egipto para sacar adelante sus propias iniciativas con res- pecto a las otras sustancias, por lo que apoyaron la propuesta sin analizarla ni tener un cono- cimiento real del tema. En la próxima entrega veremos cómo Estados Unidos pasa de actor secundario a protagonista en la historia de la prohibición del cannabis. Referencias 1. Marín, I. (2003). Historia desco- nocida o conocida del cannabis. Málaga: Megamultimedia, p. 169. 2. Blickman, T., Bewley-Taylor, D., & Jelsma, M. (2014). Auge y caída de la prohibición del cannabis. La historia del cannabis en el sistema de control de drogas de la ONU y opciones de reforma. Amsterdam: TNI/GDPO, p. 14. 3. Willoughby, W. W. (1925). Opium as an international problem. Balti- more: The Johns Hopkins Press. 4. Holzer, T. (2004). The history of global cannabis prohibition – a his- torical coincidence? en Drug Policy Association. Global Cannabis Regu- lation Model. Mannheim: Drug Policy Association, p. 9. 5. Mills, J. H. (2012). Science, Diplo- macy and Cannabis, en Collins, J. (ed.). Governing the Global Drugs Wars. Special Report. SRO14. Lon- dres: London School of Economics and Political Science, octubre, p. 26. 6. Blickman, T., Bewley-Taylor, D., & Jelsma, M. (2014), op. Cit., p. 14. 7. Holzer, T. (2004). op. cit., p. 9. 8. Mills, J. H. (2012), op. cit., p. 26. 9. Mills, J. H. (2012), op. cit., p. 27. 10. Mills, J. H. (2012), op. cit., p. 27. 11. Mills, J. H. (2012), op. cit., p. 27. 12. Blickman, T., Bewley-Taylor, D., & Jelsma, M. (2014), op. Cit., p. 15. 13. Nahas, G. G. (1985). Hashish and drug abuse in Egypt during the 19th and 20th centuries. The Bulletin of the New York Academy of Medicine, 61(5), p.434. Dos hombres fumando hachís en Egipto. Autor: Castro, M. ¿Cómo comenzó esta locura? Intentando res- ponder a esa pregunta comenzamos, en el número 28 de El Cultiva- dor , una serie de artículos en los que iremos rela- tando cómo se originó la prohibición internacional del cannabis, cuáles fue- ron los actores principales que impulsaron el régi- men internacional y cómo se construyeron los argu- mentos en los que se basa dicha prohibición. No tengo duda alguna que en un gran número de casos el hachís es la principal, sino la única, causa de la enfermedad mental Biografía de Sir Thomas Wentworth Russell, también conocido como Russell Pasha, quien abogaba por una regulación del cannabis similar a la de la India. 58 los orígenes de la prohibición
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