El Cultivador 30
70 cultivo avanzado con realizar un lavado de raíces más, decidimos hacer dos. Estos lavados de raíces termi- naron a los sesenta y siete días, momento en el que apagamos la luminaria para dejar las plan- tas durante veinticuatro horas en absoluta oscuridad, poten- ciando la última producción de resina. Momento cumbre: la cosecha Pese a que durante el cultivo ya habíamos notado que las flo- res estaban bien formadas y muy compactas, hasta que no empezamos a cortar no nos dimos cuenta de la gran calidad de la cosecha. Como siempre solemos hacer, empezamos la poda por las ramas más bajas, las cuales albergaban flores de un tamaño considerable –respecto a esta planta cultivada en otros entor- nos de cultivo–. Además, los cogollos estaban bien formados y muy resinosos. Esta tónica la tuvieron todas las flores, siendo de primera calidad. De esta forma no tuvimos que mani- curar las típicas flores de segunda, que en nuestro caso solemos utilizar para hacer extracciones, cremas o edibles . Utilizamos las pequeñas hojas del manicurado para estos fines, puesto que estaban cubiertas por una densa capa de resina. Etapa final: secado y cata Al igual que en otras ocasio- nes, el secado lo llevamos a cabo en mallas colgantes con diferentes niveles. Este proceso se llevó a cabo a temperaturas que rondaban los 22 grados Celsius. En cuanto a la hume- dad ambiental, oscilaba entre el 50 y el 60 %. Gracias a estas condiciones ambientales con- seguimos un secado óptimo en unos quince días. Cuando las flores estaban totalmente secas, les quitamos los peque- ños palos que aún contenían y nos dispusimos a su pesaje. Amedida que íbamos pesando, nuestra sorpresa iba aumen- tando, ya que estábamos supe- rando el gramo/vatio, algo difícil de conseguir en el cultivo de interior. Cosechamos, con- cretamente, 130 gramos de flores secas. Tras pesarlas, metimos las flores en tarros de cristal para su posterior curado. Ahora que ya teníamos las flo- res, se aproximaba el ansiado momento de la cata. Lo primero que destacamos fueron las gran- des propiedades organolépticas de las flores obtenidas. En cuanto al efecto, fue similar al producido por esta genética después de haber sido cultivada en otros ambientes. Analizando el cultivo Una vez terminada la faena, toca echar una mirada atrás para analizar este singular cul- tivo y hacer cuentas sobre el coste final. Dado que la inver- sión inicial rondaba los 900 euros, y que los costes de luz y agua han sido de unos 20 euros, podemos concluir que el coste final ha sido de siete euros por gramo. Este alto coste de la primera cosecha se verá compensado en pos- teriores cultivos, ya que el gramo nos saldrá aproxima- damente a 0,20 céntimos de euro –contando los gastos de luz, agua, sustrato y semillas– . Tanto el equipo de extracción cómo la luminaria poseen una larga vida útil, que puede llegar hasta los diez años. En el próximo número de El Cultivador os daremos más datos sobre cómo responde esta genética rica en CBD al ser cultivada de cuatro formas diferentes, siendo una de ellas la relatada en este artículo. ¡Yo vaporizo! Flor con un mes de secado Flores recien cortadas
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