El Cultivador 30
73 liberalismo cannábico negro. Más de la mitad de esta- dos norteamericanos, de forma recreativa o medicinal, ya pue- den acceder al cannabis. A fina- les del año pasado se unieron al club del uso lúdico California, Nevada, Massachusetts y Maine. En España se trabaja legal- mente en el ámbito del auto- cultivo, pero no en el de la venta de marihuana. Somos muchos miles de personas los que vivimos de nuestra indus- tria del cannabis. Sin embargo, también somos muchos los que sentimos “envidia sana” cuando leemos las macrocifras de naciones como Estados Unidos o Canadá, que, como siempre, son los primeros y los más listos de la clase. Allí se están poniendo los cimientos para una gran industria que les pro- porcionarámillones en impues- tos en un futuro no muy lejano. El ministro de salud de Israel (en el mismo club de los listos) dijo que quería capitalizar las industrias israelíes que trabajan con la planta y propone auto- rizar la exportación de cannabis a otros países que titubean sobre su producción. El otro día leí que un político chileno hablaba de crear estan- cos de cannabis, y me pareció una idea nada descabellada. El comercio de cannabis para los ciudadanos debe estar contro- lado de una forma u otra, deben pagarse impuestos y tener unas garantías mínimas de calidad. Si su consumo en espacios públicos abiertos es ilegal, como en el caso del alcohol, se deben crear locales de consumo, bares o coffeeshops , donde los ciu- dadanos puedan consumir tran- quilamente marihuana, sin molestar a los que no quieren ni olerla. Los clubes sociales de cannabis son una buena alternativa para los grupos que quieran estar asociados y com- partir su cultivo y consumo. Desde mi punto de vista, cons- tituyen una opción que puede coexistir con otro tipo de esta- blecimientos cannábicos de venta o consumo. ¿Alguien se enfada por tener un estanco debajo de su casa, pese a que venda muerte y vayan a comprar allí adictos a la nicotina? Si tiene cerca una bodega de licores o un bar, ¿le molestan los consumidores de alcohol? Merece la pena recordar que el alcohol tam- bién fue ilegal en algún país. Estamos en el siglo XXI y debemos ser conscientes que el consumo de sustancias siempre ha existido y no dejará de existir por ser ilegal. Otro aspecto por el que se debe regular el cannabis en España es porque los consu- midores necesitan tener un mínimo de información avalada científicamente y esa condición es muy difícil de cumplir con un producto que es, cuando menos, alegal. Deberían prote- ger a los usuarios de un canna- bis regulando unos mínimos estándares sobre su cultivo, pro- ducción, transporte, manufac- tura, etc. La venta etiquetada con información fehaciente del producto también sería otra máxima. Profesionales de esa venta que informasen correc- tamente sobre los tipos de varie- dades o cepas y sus caracterís- ticas especiales también sería otra ventaja. Una adecuada regulación debe dar la posibilidad al auto- cultivo, eso sí, autocultivo des- tinado (como indica la palabra) exclusivamente al autocon- sumo, en ningún caso para ser comercializado a terceros. En los estados norteamericanos donde se ha legalizado el cultivo Más de la mitad de estados norteamericanos, de forma recreativa o medicinal, ya pueden acceder al cannabis El otro día leí que un político chileno hablaba de crear estancos de cannabis
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