El Cultivador 31
50 a pie de calle Tabúes sin sentido Pese a que la tradición y la costumbre nos han enseñado que hay algunas conductas que no debemos realizar, cabría pre- guntarnos cuántas de estas faltas no son sino prohibiciones que, aún estando fuertemente incor- poradas, carecen de toda base ética. A nadie se le escapará, en ese sentido y como veremos a continuación que, frecuente- mente, el estigma ha estado ligado a este fenómeno, afec- tando a muchas personas en el pasado y dejándolas desprovis- tas de unos derechos que nunca les tuvieron que ser negados. En aras de no provocar tem- blores en la paz interna de las conservadoras comunidades que nos precedieron no hace tanto, ocurrió, por ejemplo, que aque- llas parejas homosexuales que por la necesidad propia de encontrarse con el ser amado, deseaban darse afecto, debían autocensurarse si es que se encontraban en lugares públicos, pues no contenerse era consi- derado algo, como mínimo, irrespetuoso para con aquellos que pudieran percatarse de ello, cosa que aún a día de hoy, y aunque parezca increíble, sigue llamando la atencióndemuchos. ¿Por qué el que dos personas del mismo sexo se den la mano o se besen en público provoca alarma e incluso repulsa? ¿Acaso dichas personas hacen algo ver- daderamente recriminable? Sorprendentemente, todavía hay gente que opinaría que sí. El estigma de un a gas Si bien los activistas cannábicos suelen enarbolar con gran orgullo la insignia progresista de la igualdad, pocos son los que se atreven a reclamar para sí mismos los derechos que disfrutan los usuarios de drogas legales. Y es que, incluso en un colectivo tan reformista, hay tabúes sin coherencia lógica o moral que constituyen barreras a la espera de ser rotas. El estigma ha estado ligado a este fenómeno, afectando a muchas personas en el pasado por Jose María Escorihuela, @JMEscorihuela
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