El Cultivador 31
51 a pie de calle Tal vez el lector y un servidor pudiéramos catalogarlas como retrógradas u homófobas, pero también es cierto que hay un trasfondo interesante en esta clase de críticas que conllevan la exclusión de un colectivo entero, esto es: la existencia, que a muchos pasa desaperci- bida, de una hipocresía incon- sistente que se manifiesta al prohibir ciertos comportamien- tos a una serie de personas (en este caso, los homosexuales) mientras al mismo tiempo estos son permisibles a otras personas (los heterosexuales). Pese a que tales distinciones parecenmora- lismos arbitrarios, usualmente los partidarios de estas discri- minaciones suelen apelar al buen gusto, a los modales y a los deseos de mantener una sociedad confortable y armo- niosa para excusarse. Señalando con preocupación, asimismo, a aquellos “egoístas” que, en aras del beneficio particular de los suyos, fomentan una rebeldía insana que destruye dicha tran- quilidad social obligando al resto, además, a adaptarse a sus “caprichos”. Puestas las cartas sobre la mesa en relación a aquellos tra- dicionalistas reticentes a salir de su zona de confort, los con- sumidores de cannabis hemos de entender, en un ejercicio de empatía que no nos será devuelto, que nosotros somos un colectivomás de entre aque- llos que perturban el orden social establecido. Debido a eso, podemos esperar las mismas o muy parecidas críticas que sufren otros por reclamar aque- llos derechos igualitarios que aún no poseen, adoleciendo, del mismo modo, de un estigma similar al que padecen aquellos que son, por poner el caso, de otra raza, religión, cultura, sexualidad o ideología. Por ello, nos debe extrañar cuando nos acusen en diferentes medios y espacios de debate de provocar conflictividad social, de corrom- per a nuestros menores, de fomentar actitudes insanas, de ser chusma criminal y de otras tantas tonterías más por recla- mar apenas un puñado de dere- chos relacionados con el auto- cultivo y el asociacionismo. No obstante, nuestro objetivo, quizá no inmediato pero sí a largo a plazo, debe ser claro: conseguir, al menos, losmismos derechos que poseen los usua- rios de drogas ya legales. En consecuencia, las reclamaciones de autocultivo y asociacionismo, Podemos esperar las mismas o muy parecidas críticas que sufren otros por reclamar aquellos derechos igualitarios que aún no poseen
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NTU4MzA1