El Cultivador 31

66 cultura cannábica de dólares que cuesta obtener las certificaciones, así como el proceso de monitorización y revisiones e inspecciones a las que se tendrían que someter. Nos recomendaba contactar con nuestros productores orgánicos locales y preguntar sobre las materias primas que estos uti- lizan para la elaboración de sus fitosanitarios y nutrientes y con- siderar su uso, pese a que no hayan sido certificados. Des- pués, nos mostraba diferentes imágenes de cultivos orgánicos muy diversos, con muchas y diferentes variedades de plantas creciendo en sintonía y nos hacía ver el ciclo de que sigue el alimento en la naturaleza. Las hojas caídas de las plantas, junto con los insectos y animales fallecidos y los excrementos y orines de los mismos, se van descomponiendo y vuelven de nuevo a la tierra de donde todos vinieron. Una vez ahí, son las bacterias y microorganismos los que se encargan de utilizar estos desechos para producir los nutrientes, que luego absor- berán las plantas. Como ejemplo de un antiguo método de cultivo orgánico, tenemos las chinampas de los pueblos aztecas, un agroeco- sistema creado por ellos mis- mos, en el que producían sus cosechas en camas de cultivo encima (cerca de las orillas) de las lagunas y los lagos. Sobre sus aguas, levantaban isletas, plataformas formadas con un armazón de cañas y material orgánico y plantaban a su alre- dedor ahuejotes, una variedad cada vez es más importante la labor de los laboratorios de análisis de cannabis Chinampas aztecas Humus líquido y ecológico

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