El Cultivador 31
78 liberalismo cannábico euros en recursos para la edu- cación, más recursos para que las autoridades combatan el mercado ilegal, más recursos para que la justicia sea más operativa y más recursos para poder prevenir el consumo entre los más jóvenes. Una correcta regulación de esta enorme industria generaría la recauda- ción de grandes sumas de dinero que se le arrebatarían al mer- cado ilegal. En lo que respecta a las cifras del mercado norteamericano recreativo y regulado de can- nabis, sin contar con la industria medicinal, se estima que los beneficios pueden alcanzar los 11.200millones de dólares para 2020. Estas estimaciones res- ponden a las empresas estadís- ticas más mesuradas, otras empresas especializadas en datos casi doblan esos números. “Estas cifras confirman que el cannabis es el principal factor de crecimiento económico y creación de empleo en la eco- nomía de Estados Unidos” dijo Giadha Aguirre de Carcer, fun- dadora y CEO de New Frontier Data. “La industria de la mari- huana sigue siendo la fuerza económica positiva de Estados Unidos”, recalcó Aguirre. Como todos los investigadores saben, el consumo recreativo de ciertas sustancias como del tabaco, el alcohol o la mari- huana no van a desaparecer. Si ya hemos regulado dos de los tres anteriores mercados, haga- mos lo propio con el cannabis y que esa regulación repercuta en toda la sociedad en forma de empresas, puestos de trabajo e impuestos asociados. Si somos una sociedad acostumbrada al pago de tributos asociados a ciertos productos, por qué no meter en el mismo saco el can- nabis. El pago de impuestos asociados es la mejor forma de legalización. La salud es la gran beneficiada Una correcta legalización, implicaría que las instituciones e investigadores no tendrían las manos atadas para poder investigar en condiciones ópti- mas esta planta. Una planta que, curiosa y naturalmente, genera unas sustancias químicas similares a las que el cuerpo humano produce. Los humanos y los mamíferos cuentan con un sistema endocannabinoide compuesto de receptores can- nabinoides y que afecta a la regulación del apetito, lamemo- ria, la neurogénesis en el hipo- campo, la inducción de depre- sión sináptica, el balance de energía, la respuesta al estrés, la función inmune, la esclerosis múltiple, la reproducción feme- nina, el sistema nervioso autó- nomo, la analgesia, la termo- rregulación, el sueño y muchas cosas más. Una perfecta regu- lación del cannabis propiciaría que la investigación fuera más exhaustiva y, por tanto, sus resultados serían mucho más creíbles. Toda esta investigación de alta calidad repercutiría en un mayor aprovechamiento de las propiedades medicinales, beneficiándose asimismo la salud de los pacientes. Las ventajosas propiedades del cannabis para nuestra salud no son un argumento de peso creado por los procannabis, es un argumento que ha sido ava- lado a lo largo de nuestra his- toria, pero que sólo ahora puede trasladarse a una investigación más exhaustiva. Otro estatus legal y oficial del cannabis posi- bilitaría la profundización en el análisis científico de los efec- tos y propiedades de la planta. Además, la legalización del cannabis podría contar otros beneficios, y no exactamente económicos sino sanitarios. Por ejemplo, la epidemia de opioides con sus fuertes efectos secun- darios está haciendo estragos en al sociedad occidental y el cannabis puede ser su alterna- tiva saludable. La investigación contrastada Muchos investigadores que han tenido la marihuana bajo el microscopio saben de las grandes ventajas que, para los distintos campos, tiene esta planta. No sólo hablamos de los beneficios para la salud, sino también de los beneficios para el medio ambiente. Hace muy poco nos llegaba una noticia desde Italia. Allí, ganaderos del sur tenían pro- blemas con la carne y la leche de sus animales, pues se ali- mentaban de pastos naturales que estaban contaminados por la acción de la industria. Los agricultores habían encontrado como remedio el cultivo de Can- nabis sativa L. , en su versión como cáñamo industrial, ya que sus raíces son especialmente absorbedoras de los metales pesados depositados en los sue- los de pasto. Esta medida no es nueva. Las raíces del cannabis y del girasol ya han sido utili- zadas para este menester de limpieza de suelos contamina- dos, como en el desastre nuclear de Chernobyl (Ucrania), y en la actualidad se está estudiando su posible uso para el de Fukus- hima (Japón). La mayoría de investigaciones con el cannabis se han realizado en animales de laboratorio. Se necesitanmás estudios clínicos con esta planta en personas, pero su actual estatus interna- cional de droga ilegal hace muy difícil que el colectivo científico tenga las manos libres. Eviden- temente, la gran ola de legali- zación que nos llega desde Amé- rica está cambiando estos pará- metros de investigación, e ins- tituciones del más alto nivel y prestigio, como la Universidad de Oxford, ya han anunciado grandes investigaciones al res- pecto. En Alemania, la seguridad social ha aceptado el cannabis como medicamento y lo dis- pensará totalmente gratis a los pacientes que lo necesiten. Mientras tanto, centros de investigación homologados por el gobierno alemán investigarán profundamente su aspecto medicinal. En lo que tiene que ver con la industrialización, el cannabis es de gran ayuda para luchar contra la contaminación. Los materiales y plásticos biode- gradables (bioplásticos) que pueden obtenerse gracias a esta planta comienzan a ser muy demandados y, por supuesto, la investigación en este campo es primordial y debe realizarse en los mejores laboratorios y con los mejores medios dispo- nibles. El estudio científico cualificado y certificado es fundamental en el mundo cannábico actual y la legalización del cannabis pro- piciaría el respaldo de las gran- des instituciones científicas en materia de investigación. Ventajas de la legalización La ilegalidad de esta planta no ha traído nada bueno a la sociedad. Las personas siguen consumiendo ilegalmente, tene- mos poca investigación con- trastada, los más jóvenes siguen accediendo al mercado negro, los traficantes se siguen enri- queciendo, no recaudamos impuestos, no hay aprovecha- miento industrial de la planta, hay un pequeño aprovecha- miento en la alimentación, hay un escaso uso medicinal y, lo peor, se sigue criminalizando al usuario. Legalizar no es estar a favor del consumo por doquier, lega- lizar es regular una sustancia que millones de personas con- sumen y quieren hacerlo con las máximas garantías. Una correcta regulación de esta enorme industria generaría la recaudación de grandes sumas de dinero que se le arrebatarían al mercado ilegal
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