El Cultivador 32
14 calendario cannábico Exterior Julio y agosto son dos de los meses más gratificantes para el cultivo exterior, ya que en ellos vemos cómo empiezan a formarse y engordar nues- tras apreciadas flores mientras inundan el ambiente con pro- metedores aromas cada día más intensos. Dado que las índicas y los híbridos de predominancia índica forman sus flores a lo largo de estos meses, la ferti- lización y el riego son dos de los puntos más importantes para una cosecha abundante. A este tipo de variedades empezaremos a suministrarles abono de floración y, a media- dos o finales de julio, retira- remos el fertilizante nitroge- nado. También debemos aumentar la frecuencia de riego, ya que el calor hará que aumente la transpiración y por tanto el consumo de agua. Además, las altas temperatu- ras favorecen la evaporación, por lo que el agua del suelo estará disponible en menor cantidad y durante menos tiempo. Julio es nuestra última opor- tunidad para plantar en exte- rior en la temporada de verano. Aunque en teoría la época de siembra está más que finalizada, todavía esta- mos a tiempo de plantar esquejes o sativas de muy larga floración. Sin embargo, el calor que hace durante este mes dificulta ligeramente la siem- bra, ya que las plántulas y esquejes son bastante sensi- bles al él y pueden llegar a morir si no los aclimatamos correctamente. Si vamos a sacar un esqueje al exterior en julio, debemos mantenerlo a la sombra durante los tres o cuatro primeros días y, cuando lo pongamos al sol, vigilare- mos que no se deshidrate en exceso. Si tenemos pensado plantarlo en tierra, lo tendre- mos entre diez y quince días en una maceta de al menos siete litros para evitar que se deshidrate mientras lo acli- matamos al ambiente exterior. En cuanto a las semillas, las mantendremos a la sombra o les evitaremos las horas de máxima irradiación solar hasta que las plantas alcancen el tercer nudo. Durante el mes de agosto, las índicas e híbridos engordan sus flores, por lo que el sumi- nistro de fósforo y potasio sigue siendo esencial para que éstas alcancen un buen tamaño. Asimismo, la frecuen- cia de riego sigue siendo algo fundamental, dado que éste es el mes más caluroso del año. Lo más probable es que tengamos que regar casi a dia- rio, sino a diario. Hacia mediados y finales de este mes suele aparecer en muchos cultivos un visitante indeseado: la oruga del cogo- llo. Para impedir los daños que causa es básico detectarla a tiempo, por lo que revisare- mos a menudo nuestras flores para asegurarnos de que están libres de ella. A veces podemos ver sus deposiciones o las lesiones que causan antes que a las mismas orugas, que tam- bién nos advertirán de su pre- sencia. Si las encontramos a ellas o a su rastro en nuestro jardín, aplicaremos Bacillus thuringiensis en combinación con el control manual. Es decir, además aplicar este pla- guicida, deberemos matar a mano las orugas que veamos en el cultivo para reducir su población. Para evitar que la plaga se descontrole es muy recomendable llevar a cabo esta tarea a diario. Interior Durante los meses de julio y agosto, es necesario disponer de aire acondicionado para cultivar en interior, o bien de un lugar muy fresco. Además, debemos evitar utilizar lám- paras de descarga de alta intensidad (sodio o halogenuro metálico) que generan mucho calor y dificultan el control Cultivo de temporada por Mari SH
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