El Cultivador 32

38 seguimientos unos pequeños abetos que había talado previamente y los cubro con una lona de PVC transpar- ente que sujeto conmás piedras de buen tamaño. Esto me per- mite tener las plantas en exterior sin necesidad de esperar a que la temperatura supere clara- mente la barrera de los 20 ºC durante el día y de los 10 ºC durante la noche. En realidad habría podido trasplantarlas a partir del 15 de mayo, pero en las zonas de media montaña nunca se sabe, a veces a las estaciones les cuesta terminar de cambiar y con un inver- nadero incluso tan rudimentario como el mío se le pueden ganar de cuatro a seis semanas a la temporada. Aprovecho este tiempo de espera para preparar el terreno. En el caso de las autoflorecientes tiene que ser de un metro cuadrado por planta aproxi- madamente. La zona la había elegido previamente guiándome por el sol y había optado por un espacio sin sombra que garantiza que a mediados de junio las plantas reciban sus buenas quince horas de sol, que les sientan de maravilla. Aprovechando que estoy en la montaña, utilizo un terreno lig- eramente en pendiente (con una inclinación del 10 %), pues la hierba es como la vid: al con- trario que otras plantas que no necesitan tanta exposición solar y para las que el efecto sería demasiado fuerte, agradece recibir la luz de forma oblicua. Preparo cada emplazamiento, de un metro cuadrado, con dos palas, añado una carretilla de estiércol de oveja (el de ave sería más adecuado pero el que tengo está pasado) y creo unos surcos de cinco a diez centímet- ros para el riego. habría podido trasplantarlas a partir del 15 de mayo, pero en las zonas de media montaña nunca se sabe, a veces a las estaciones les cuesta terminar de cambiar

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