El Cultivador 32
51 a pie de calle La cruzada contra las drogas es, precisamente, uno de estos intentos desastrosos de inge- niería social, cuyos vicios emer- gen del cóctel explosivo que se obtiene al combinar una gran dosis de ignorancia con otra igualmente grande de fe en la ley, tratando los complicados riesgos propios del consumo de unas sustanciasmodernamente satanizadas con unas simples prohibiciones, anulando todo rastro de razón y abriendo un camino que en ningún lugar de la tierra ha traído desenlaces satisfactorios. A la postre, y como ocurre en toda cruzada, la apa- rición sistemática de miles de consecuencias no deseadas, y la destrucción de cualquier marco compatible con una sociedad más responsable, hace pensar que si bien la manera en cómo actualmente se abordan las dro- gas parece un error, en la prác- tica es una auténtica tragedia. Tal fenómeno es susceptible de ser analizado desdemúltiples perspectivas, todas ellas exhi- biendo, en mayor o menor medida, un panorama dantesco en el que muy pocos resultan ser los beneficiados y muchos son los que acaban cargando con el coste. Justamente, el aná- lisis que hace hincapié en el coste, beneficio y desarrollo de la prohibición ofrece, aunque sea de manera introductoria, unas pinceladas interesantes sobre el sistema de incentivos creado a raíz de la prohibición, donde las dinámicas de dicho mercado criminal (no regulado) no han impedido que el valor del mismo haya llegado a equi- pararse con el de la industria textil mundial, y que nos haya legado cifras que ascienden a un valor de mercado de 85.000 millones de dólares anuales para la cocaína o 61.000 millones en el caso de la heroína. Beneficiados, víctimas y el efecto aplastar-aparecer Como hemos comentado, la realidad es que la prohibición de las drogas, aunque normal- mente defendida en aras del bienestar social, genera sus mayores beneficios entre los más insospechados. Para aque- llos sectores gubernamentales en donde se desplazan las rentas captadas a los ciudadanos en forma de impuestos recaudados para sufragar la prohibición, tal política represora significa una garantía segura de engorde en forma de personal, privilegios Me ha parecido interesante poner este cuadro en representación del mundo de los sueños frente a la realidad, pues en el mundo de los sueños todo puede ser ya que éste no tiene matices ni imprevistos como sí tiene la realidad La cruzada contra las drogas es, precisamente, uno de estos intentos desastrosos de ingeniería social
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