El Cultivador 32

a pie de calle pretende acabar, a saber: los pro- ductores y distribuidores de dro- gas más eficientes. Gigantescas cantidades de dinero son mal- gastados en suprimir a los com- petidores de aquellos cártelesmás mañosos a la hora de escapar de la ley o en crear, como mucho, un vacío temporal en la produc- ción y distribución de droga que pronto será sustituido por otro capaz de adaptarse mejor a él, dando lugar al llamado “efecto aplastar-aparecer” o “efecto globo”. Dicho fenómeno, a efectos prácticos, se ve representado per- fectamente a través de ejemplos tales como el de los antiguos cár- teles colombianos de Medellín y Cali, famosos desde la aparición de la exitosa serie “Narcos”, y que ilustran perfectamente a qué nos referimos, pues su desman- telamiento apenas significó una pausa, ni siquiera momentánea, reemplazada ulteriormente por grupos más pequeños que, por su estructuramás descentralizada y reducida, tenían mayor capaci- dad para eludir a la policía. En otra clase de ejemplomás actual, encontramos la caída de Silk Road , el gran mercado negro de drogas de la red profunda al que se podía acceder a través de nave- gadores como Tor, y de cuya caída a manos del FBI nacieron otros numerosos sitios webs con el mismo propósito, lo cual, nueva- mente, dificultaba todavía más la labor policial. La presión de las acciones de fiscalización de las drogas sobre un área de producción o distri- bución, en el escenario más opti- mista que podamos imaginar, a lomucho que parece poder aspirar es a desplazar dicha actividad a nuevos emplazamientos, como de hecho ha ido sucediendo a lo largo de la historia, por poner un caso, en el comercio ilegal de heroína. Este comercio no acabó porque Nixon, para quien “las drogas” eran el enemigo número uno de los Estados Unidos, pre- sionase al gobierno turco en 1972 para que éste comenzase a aplicar los auténticos beneficiados de la prohibición [...] son, paradójicamente, aquellos con los que supuestamente se pretende acabar

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