El Cultivador 32

58 los orígenes de la prohibición En una época en la que la prin- cipal vía de información (o des- información) de la opinión pública era la prensa y la radio, Hobson publicó su propio perió- dico, millones de panfletos “edu- cativos” y emitió discursos en 400 emisoras de radio difun- diendo la leyenda de la epidemia de los muertos vivientes, en la que advertía que existían en el país cuatro millones de adictos a la heroína que se habían con- vertido en una especie de vam- piros dominados por un irre- frenable deseo de convertir en adictos a otros y que en un futuro no muy lejano, el país se vería irremediablemente controlado por los vampiros si no se hacía nada al respecto. Sus argumen- tos y cifras sin base científica fueron reproducidos por los periódicos de todo el país popu- larizando el mito de que las dro- gas generaban delincuencia. 7 Anslinger se convierte en estrella Si hubo alguien que aprendió ymejoró el discurso de Hobson, ese sería el actor principal de la trama, Harry Anslinger, quien llegó a convertirse en una de las figuras clave de la construc- ción del régimen prohibicionista internacional y la consolidación del nacional, primero con los opiáceos y después con el can- nabis. Desde la Oficina Federal de Narcóticos, establecida en el Departamento del Tesoro en 1930 y dirigida por Anslinger Desde la Oficina Federal de Narcóticos, dirigida por Anslinger durante 32 años, no se dio demasiada importancia al cannabis en un inicio En 1933, Richmond P. Hobson recibió la Medalla de Honor del Congreso a manos del presidente Franklin D. Roosevelt Fiorello LaGuardia

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