El Cultivador 32
que olvidar que en EEUU, las relaciones sexuales interracia- les estuvieron prohibidas entre 1913 y 1948. La prohibición del cannabis finalmente llegó en 1937, con la aprobación de la Ley del Impuesto sobre la Marihuana ( Marihuana Tax Act ). Anslin- ger, por su parte, se convertiría en un fiero defensor de la pro- hibición, alegando que existe una relación importante entre adicción al cannabis y crimi- nalidad. Aprobar una ley federal no es fácil, debido a restricciones constitucionales que otorga a los estados una influencia sus- tancial en sus asuntos internos. Por ello, era necesario diseñar una estrategia efectiva. Por una parte, Anslinger intentó liderar “un movimiento internacional contra el cannabis,” partici- pando activamente en la inclu- sión del cannabis en los tratados internacionales de la Liga de Naciones, de manera que éstos establecieran las bases consti- tucionales para la regulación federal del cultivo, producción e, incluso, uso del opio y el can- nabis. Por otra parte, los pre- parativos para la aprobación de la ley, en 1937, fueron acom- pañados de una campaña de propaganda en el Congreso y en los medios de comunicación vinculando cannabis con delin- cuencia y locura sin bases cien- tíficas que la probaran. 10 La ley finalmente fue aprobada tras una discusión de una hora y media en la Cámara de Repre- sentantes, en la que no se pro- porcionaron datos médicos o científicos. La ley imponía un impuesto a los importadores, vendedores, distribuidores y cualquiera que manejara la sus- tancia. No se pretendía conse- guir ingresos o regular el con- sumo de cannabis, sino propor- cionar mecanismos legales para hacer cumplir la prohibición de cualquier uso de la marihuana. La ley solo requería comprar un sello de un dólar a las per- sonas que poseyeran, comer- ciaran o prescribieran cannabis, pero exigían tal cantidad de burocracia que hacía imposible llevar a la práctica la prescrip- ción, posesión o comercializa- ción. Por ejemplo, los médicos que quisieran prescribir canna- bis, debían dar al FBI informa- ción detallada sobre sus pacien- tes. Además de los frecuentes informes que había que enviar, el Departamento del Tesoro rea- lizaba inspecciones, y los errores en el proceso burocrático con- llevaban una multa de 2.000 dólares (equivalente a 25.000 dólares en la actualidad), 5 años de prisión o ambos. 11 El alcalde de Nueva York, Fiorello La Guardia, se opuso a la campaña de terror liderada por Anslinger y asignó, en 1938, un Comité de investiga- ción que llevara a cabo dos estudios: uno sociológico sobre los tipos de usos y los perfiles de las personas consumidoras de cannabis, los métodos por los que se obtiene la sustancia y su relación con conductas criminales o antisociales; y otro clínico sobre los efectos físicos y psicológicos de la marihuana en diferentes tipos de personas, su relación con el deterioro mental o físico y sus posibles usos terapéuticos o para el tratamiento de adic- ciones. La Academia de Medi- cina de Nueva York emitió el informe en 1944, pero sus con- clusiones fue desterradas del debate político durante déca- das. Las conoceremos en la próxima entrega. Referencias 1. Nueva York (1914); California y Wyoming (1915); Texas (1919); Iowa, Nevada, Oregón, Washington y Arkansas (1923); Louisiana (1924) y Nebraska (1927). 2. Marín, I. (2003). Historia des- conocida o conocida del cannabis. Málaga: Megamultimedia, p. 155. 3. Blickman, T., Bewley-Taylor, D., & Jelsma, M. (2014). Auge y caída de la prohibición del can- nabis. La historia del cannabis en el sistema de control de drogas de la ONU y opciones de reforma. Amsterdam: TNI/GDPO/Cáñamo, p. 13. 4. Entre ellos Los Angeles Exa- miner, The Boston American, The Atlanta Georgian, The Chicago Examiner, The Detroit Times, The Seattle Post-Intelligencer, The Was- hington Times, The Washington Herald y su periódico principal The San Francisco Examiner. 5. Herer, J. (2002). El cáñamo y la conspiración de la marihuana. El emperador está desnudo. Bar- celona: Castellarte, p.67. 6. Bewley-Taylor, D. R. (2001). The United States and International Drug Control. Londres: Continuum, p.36. 7. Epstein E. J. (1990), Agency of Fear: Opiates and Political Power in America, Nueva York: Verso, pp. 28-30. 8. Montañés Sánchez, V. (2014) Rompiendo el Hielo. La regulación del cannabis en Países Bajos, Colorado y Uruguay, San Sebas- tián/Donosti: Fundación Renovatio, p. 33. 9. Bewley-Taylor, D. R. (2001). The United States and International Drug Control. Londres: Continuum, p. 41. 10. Montañés Sánchez, V. (2011). Cannabis: prohibición, antiprohi- bición y cambio de paradigma. Cáñamo, 20 de noviembre. 11. Blickman et al. (2014), op. cit: p. 17. En capítulos anteriores vimos cómo se incluyó el cannabis en la Convención de Ginebra de 1925, gracias a la persuasiva retórica del representante egipcio,Mohammed El Guindy. También analizamos el exhaustivo informe sobre cannabis de la Comisión de drogas de la India, en el que se descartaba cualquier vínculo entre cannabis y locura o delincuencia y se afirmaba que la prohibición total de la planta no era ni necesaria ni conveniente, así como las “evidencias científicas” que llevaron a incluir el cannabis en la Convención de Ginebra de 1925. En esta ocasiónnos centramos en la entrada de Estados Unidos en la escena internacional. 60 los orígenes de la prohibición La marihuana convierte a los chicos en diablos en 30 días: el hachís provoca sed de sangre sus usuarios. Titular de un de las noticias public das en los diarios de Hearst
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