El Cultivador 32
82 pensamiento psicodélico rechazó el arte, al que acabó abandonando. Es difícil dibujar un retrato preciso de una artista tan con- trovertida pero intentaremos acercarnos a su obra para com- prender un poco más lo que nos interesa, esa unión que el arte y el cannabis operaban en ella. ¿Qué es importante saber si quieres visitar la exposición? Antes de visitar cualquier exposición de arte, es aconse- jable leer un poco y documen- tarnos acerca del artista y la obra que vamos a visionar para así poder contextualizar las obras expuestas. El caso de hoy no es menos y no podemos aproximarnos a la figura de Lee Lozano sin explorar su trayec- toria. En los inicios de su carrera, Lee Lozano pintaba represen- taciones de utensilios (enchufes, cepillos de dientes, destornilla- dores, etc.) y los proveía de una gran carga erótica como, por ejemplo, hace al representar una llave inglesa que simula sobre un pantalón la erección del pene. Estas primeras obras representan en palabras de Teresa Velázquez, comisaria de lamuestra, "el cuerpo fragmen- tado como expresión de una sexualidad visceral y corrosiva que opera una máquina órgano en forma autosuficiente". El lenguaje que utiliza Lozano para expresar su humor sar- cástico y un tanto agresivo es el de la viñeta, lo que dota a la obra además de un cierto espí- ritu infantil. Este período artís- tico en la trayectoria de la artista americana ha querido ser visto como un precedente o adelanto del punk y su irreverencia. Pero, además, su trazo abo- cetado y rápido recuerda al automatismo del Surrealismo, como recuerdan desde Hoye- sarte : “La manera extraña en que estos flotan en el espacio y el trazo expresionista e impul- sivo que casi es una tachadura identifican estas caóticas com- posiciones reminiscentes del automatismo surrealista”. La crítica de arte también des- taca la influencia que tuvo el colectivo Monster Roster Group , con sede en Chicago, en su obra. Éste fue creado por artistas como Nancy Spero, Leon Golub o Westermann y confluían en imprimir en su obra, de trasfondo bélico (mar- cada por el clima de posguerra), un fuerte lenguaje erótico. Si analizamos su producción artística correspondiente a los principios de los sesenta, pode- mos observar que Lozano camina progresivamente hacia el minimalismo y el impacto erótico de su obra se ve redu- cido. Los utensilios de que hace uso cada vez adquieren unmatiz más de herramienta, relacio- nados con el trabajo, y los colo- res también se enfrían redu- ciendo la paleta de la artista. Como explican desde el MNCARS, las pinturas de Lozano se pueblan de “detalles sobredimensionados de herra- mientas industriales” que “ocu- paron entonces los primeros planos, en una tensión amena- zadora, propia de la cadena de producción en serie. Estos obje- tos de turbadora ambigüedad y contornos definidos aún retie- nen una lejana referencia sexual que traslada cierta sensación de riesgo”. Museo Reina Sofía, Madrid. (Museoreinasofia, Wikipedia) Edificio Sabatini, MNCARS (Zaqarbal, Wikipedia) A mediados de los años sesenta podemos observar un ligero viraje hacia la abstracción y el minimalismo
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