El Cultivador 32
84 pensamiento psicodélico obras, destacan Big Circle , por ejemplo, o la Wave Series (1969-1970), sobre la que habla- remos más adelante por haber sido elaborada bajo los efectos del cannabis. El MNCARS narra el proceso de estas pinturas de energía así: “En ellas la experiencia de la espacialidad se consigue mediante la intersección de pla- nos geométricos que generan efectos ópticos”. De manera paralela a su eje- cución, Lozano comenzó otro proyecto, tildado de “trabajos lingüísticos de carácter concep- tual y performativo”. Aquí es cuando parecen desdibujarse los límites entre arte y vida pues Lee Lozano comienza a vivir siguiendo una serie de reglas autoimpuestas y manus- critas elaboradas por ella. De ahí el carácter performativo del proyecto, en el que se considera especialmente influyente Dan Graham, artista amigo que abo- gaba, junto a otros americanos, por la desmaterialización del arte. Estos escritos, entendidos como piezas lingüísticas, reco- gidos en cuadernos, se exponen bajo el nombre de Pieces en 1971, en la exposición Infofic- tion , llevada a cabo en el Nova Scotia College of Art & Design de Halifax. Las consecuencias que estos últimos trabajos tuvieron en la artista están recogidas en Drop out piece (1970-1972), unmani- fiesto que escribió para poner fin a su carrera y desvincularse del mundo del arte, del que estaba desencantada. Permanece ausente de la escena artística ymuere en 1999 de un cáncer cervical inopera- ble. ¿Dónde queda su rela- ción con el cannabis? La maría en los sesenta y setenta americanos era de uso habitual. Más aún si te contabas entre cualquier joven hippie , revolucionario y antibélico. El caso de Lee Lozano no era una excepción y, sin embargo, merece cierta atención pues su uso del cannabis trascendió la barrera del consumo con fines lúdicos para impregnar su obra. En los textos manuscritos que pueblan sus cuadernos expues- tos expresa: “Me colocaré y me traeré lo que quede para “rom- per con el pasado” (rápida- mente), y la hierba volverá a formar parte de mi vida. Mi idea es tener hierba a mano siempre que pueda, en el futuro”. Estas son algunas de sus palabras del día 22 de mayo de 1969. Por aquellas fechas estaba inmersa en la elaboración de sus obras Grass Piece y No- Grass Piece . casi como un pre- cedente artístico de los 21 días de Samantha Villar, Lozano pretende documentar en dos obras diferentes el consumo de hierba y la abstinencia. Ambas obras se realizan en un período de 33 días. En las notas de Grass Piece , tras haberse propuesto ver qué sucede colocándose a diario, escribe: “Una cosa que ocurre es que se necesita más y más hierba para empezar a sentirse bien. ¿Generando tolerancia?”. Y añade posteriormente: “Me canso más cada día. Ese senti- miento perdido podría ser de fumar tanta hierba, o de trabajar tan duro como he estado haciendo, o de la monotonía de mis días”. Finalmente, da por terminado este proyecto tomando mescalina. Por otra parte, en No-Grass Piece , se propone documentar la abstinencia y comenzar justo cuando acaba la obra anterior. De sus notas, muy interesantes, destacan su dificultad para dor- mir, sus sueños vívidos y el recuerdo constante de la hierba, a la que, en ocasiones, añora. Esta idea de realizar una obra doble que divague sobre aspec- tos tan polarizados, parte de la premisa que ella mantenía de que en los extremos se encuentra la acción. Quizás entre esa fusión de sus perso- nales yin y yan pretendiera encontrar la verdad, la acción o la comprensión. No serán sólo éstas las obras que aludan al cannabis. Poste- riormente, realiza las pinturas englobadas bajo el título Wave Series (1969-1970), de las que Teresa Velázquez, desde el MNCARS, explica: “Se pone a prueba todo el tiempo, su resis- tencia física y emocional. Y decide hacer una serie de once pinturas bajo los efectos de la droga. Quiere hacerlas en una sesión ininterrumpida cada una de ellas. Algunas le llevan mucho tiempo y otras nada”. Wave Series engloba un con- junto de obras dedicadas a las ondas, como su propio nombre indica. Como comenta Teresa Velázquez, Lozano decidió hacer esta serie de seguido mientras consumía cannabis. En sus cua- dernos, para la preparación de esta serie, había escrito acerca de las ondas, había elaborado dibujos vibratorios, había ano- tado detalles relacionados con la energía Rydberg o el átomo de hidrógeno, entre otros. Sin embargo, estos escritos poco traslucen del carácter de aluci- nación del que parece dotada la obra en su resultado final; aún más impactante cuando se expone al modo en que la artista la pensó, en un entorno con una luz suavizada y un fondo oscuro. Como curiosidad, hay que explicar que cada cuadromues- tra una longitud de onda dife- rente y aumenta su número de ondas en relación al anterior. Así el último se conformó con un total de 192, dibujadas con precisión matemática, lo que conllevó 52 horas de trabajo sin interrupción. Imagínense el control o el grado de concen- tración a que se sometió la artista en pleno high . Cuando la muestra fue expuesta, en 1970, en elWhitney Museum of American Art, Lee Lozano se consagró en la escena artística y vivió el que quizás fue el punto más álgido de su carrera. En dos años abando- naría su carrera artística. Si quieren comprender más del universo de Lee Lozano, de su relación con el cannabis y otras sustancias, y pasan por Madrid, recuerden que su obra puede visitar en el MNCARS hasta el 25 de septiembre. Su uso del cannabis trascendió la barrera del consumo con fines lúdicos para impregnar su obra Lozano decidió hacer esta serie ( Wave Series ) de seguido mientras consumía cannabis Lee Lozano, 1966 (Youtube)
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