El Cultivador 33
26 cultivo exterior el haz de la hoja (parte superior) como unas manchas blancas pulverulentas que se van cuando se les pasa el dedo. El rango óptimo de humedad para la ger- minación de sus esporas está entre el 75 y el 98 %, pero las bajadas provocan su dispersión. Por tanto, al ser el otoño una época de muchas fluctuaciones, su expansión y desarrollo se ven favorecidos. El segundo, levei- llula taurica , forma manchas pulverulentas blancas en el envés de la hoja, mientras que la parte superior de ésta amarillea. Afecta a diversas especies vegetales además del cannabis, por lo que, si tenemos otras plantas en nues- tro huerto, también debemos revisarlas. Las fluctuaciones en la humedad relativa del ambiente también favorecen su dispersión y desarrollo. Por último, el mildiu se ve muy favorecido por las lluvias. Este organismo no es exacta- mente un hongo, ya que no per- tenece al reino Fungi. Sin embargo, aparece frecuente- mentemencionado en los textos sobre este tema porque hasta hace relativamente poco estaba clasificado como tal. Prevención Los hongos que pueden afectar a nuestro cultivo de marihuana se desarrollan en condiciones similares, por lo que debemos intentar evitarlas en la medida de lo posible. Aunque en el cul- tivo exterior es totalmente impo- sible controlar el clima, hay ciertas medidas que podemos tomar para proteger a nuestro cultivo de estos organismos. Tradicionalmente, para el con- trol de enfermedades se toman en cuenta los seis principios enunciados por Whetzel en la primera mitad del siglo XX. El primero de ellos es el prin- cipio de evasión, que consiste en cultivar en un lugar o época en los que no se encuentre el patógeno o las condiciones ambientales sean adversas para él. Esto en exterior sólo es posi- ble con las índicas o autoflore- cientes, ya que pueden cose- charse antes de que empiece el mal tiempo. Por otra parte, para el cultivo de híbridos o sativas tampoco está de más escoger variedades rápidas, sobre todo si vivimos por el norte o en una zona donde los otoños sean bastante duros. Hay que tener en cuenta que cuánto más tiempo estén las plantas expues- tas a unas condiciones climáti- cas adversas, más aumentan las posibilidades de sufrir cual- quier contratiempo. Otros dos de estos principios que se aplican en la prevención de enfermedades son el de exclusión y erradicación, aunque en el cultivo exterior es bastante complicado llevarlos a cabo completamente. El primero de ellos consiste en evitar la intro- ducción del patógeno en el cul- tivo, por lo que si introducimos nuevas plantas en cualquier momento debemos asegurarnos de que están sanas. Por lo demás, poco podemos hacer, ya que los hongos mencionados están ampliamente distribuidos a nivel mundial y atacan a un gran número de huéspedes, siendo bastante probable que haya algún reservorio cerca de nuestro cultivo. En cuanto al principio de erradicación, se persigue la eliminación o des- trucción del inóculo, consis- tiendo en prácticas como el corte y retirada de las partes o plantas afectadas, así como de la vegetación circundante que pudiera contenerlo. El principio de resistencia, consistente en el empleo de genotipos tolerantes o resisten- tes a los hongos, posiblemente sea el más importante a tener en cuenta en el cultivo exterior. Escogiendo este tipo de varie- dades contaremos con una ven- taja natural en nuestro cultivo, ya que los hongos les afectan menos, causándoles menores daños al ser su ritmo de pro- gresión más lento sobre ellas. Las variedades índicas o los híbridos de predominancia índica con cogollos muy com- pactos suelen ser poco resis- tentes a la botrytis . Al retener la humedad en sus flores por más tiempo, la podredumbre se ve favorecida y ésta es apro- vechada por el hongo para infec- tar la planta. Sin embargo, tam- bién hay híbridos especialmente para el cultivo de híbridos o sativas tampoco está de más escoger variedades rápidas
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