El Cultivador 33

54 a pie de calle documento, y otros como por ejemplo la reciente propuesta del Grupo de Estudio de Polí- ticas sobre el Cannabis (GEPCA), se hacen eco preci- samente de lo planteado en este texto: existen maneras más respetuosas con las liber- tades y derechos de los ciuda- danos que, además, ofrecen resultados mejores. El club cannábico como motor del cambio Los clubes cannábicos han sido la semilla del texto que tan bien recoge la necesidad de cambio en Cataluña. Estas instituciones, con todos sus peros, están siendo capaces de encabezar una resistencia organizada a la dañina prohi- bición de las drogas a través del desarrollo de un modelo único que despierta la curio- sidad internacional. El trabajo de tales asociaciones no se detiene en esto, pues su simple actividad de carácter comu- nitario, donde el consumidor crea lazos sociales entre iguales de muy distinta procedencia y condición, abre los ojos a una verdad muy incómoda, a saber: no hay un prototipo de consumidor. Sin duda, la vergüenza que trae soportar la marca deshon- rosa que conlleva declarar abier- tamente en el entorno laboral o familiar el usar cannabis, tiene mucho poder para bloquear la acción del posible usuario acti- vista que, prefiriendo evitar ser defender la legalización del cannabis y no la de otras drogas [supone] cabalgar dobles varas morales

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