El Cultivador 34
51 a pie de calle vehemencia que “este parla- mento no puede saltarse las leyes” con la excusa de ser ambi- ciosos, desmarcándose de cual- quier posibilidad de crear una legalidad paralela que desafiase competencias españolas. Una pataleta unionista que, por otro lado, era natural esperar del partido antiindependentista más grande de Cataluña. La sombra amenazante de un Tribunal Constitucional pro- nunciándose y dictando que la Generalitat invade competen- cias que no le corresponden, señalado también por otros partidos como hizo el Partido Popular con dureza, no ha sido el único punto de controversia. Alberto Villagrasa, represen- tante del partido anteriormente mencionado, desde unas antí- podas ideológicas no compar- tidas ni por asomo por el resto la posible actuación del Constitucional genera, indiscutiblemente, la crispación más notoria entre independentistas y unionistas
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