El Cultivador 34

66 cultura cannábica En definitiva, siempre inten- taremos reducir al máximo las sales minerales que queden en el medio, para no ingerirlas nosotros después. Técnicas de estrés Llegados al punto antes de cortarlas, existen diferentes formas de causar estrés a las plantas para que produzcan mayor cantidad de resina. La resina, evolutivamente, es una defensa creada por la planta para proteger a la semilla, ya que es éste el órgano más importante que hará que pueda continuarse la especie. En nuestro caso, como culti- vamos plantas hembra de can- nabis (deseosas de recibir el polen masculino) en las que idealmente no aparecen flores macho, la resina recubre y protege los cálices vacíos, donde se formarían dichas semillas. Esa resina, precisa- mente, es el motivo por el que cultivamos la planta de can- nabis para sus usos terapéu- ticos y/o recreativos. Es ahí donde se encuentran los can- nabinoides, flavonoides y ter- penos que buscamos. Entre los métodos a aplicar para aumentar dicha resina encontramos de todo. Durante los dos o tres últimos días, hay quienes les parten el tallo o les clavan un cuchillo y las dejan así. Unos dejan de regarlas hasta que se marchitan y otros las dejan a oscuras completamente los días antes de cortarlas. Como excepción, no es reco- mendable aplicar técnicas de estrés por calor (o por exceso de luz) ya que al hacerlo dete- rioraríamos la calidad final de la resina de nuestras flores. Sin embargo, es común causar estrés a las plantas bajando la temperatura ambiente del cul- tivo, imitando la llegada de la estación fría en la naturaleza. Las plantas sienten que les queda poco tiempo de vida cuando empiezan a llegar las bajas temperaturas. El frío hará que se estresen y produzcan más resina y, debido a ello, conseguiremos también, si es que lo buscamos, que los colo- res de la planta tornen hacia colores morados. El rango de temperatura idó- neo debería de estar entre los 15,5 y los 26,6 ºC, ya que algu- nos grados por debajo de la mínima sería un clima dema- siado frío. Las plantas sobre- viven, pero a muy bajas tem- peraturas las glándulas de resina que cubren todas nues- tras preciadas flores empiezan a cristalizarse (como pasa cuando hacemos extracciones de hachís con agua y hielo), lo que las hace más frágiles, pudiendo romperse y perdién- dose parte de nuestra cosecha final. Las temperaturas frías limitan la capacidad de la planta de mover los nutrientes a través de sus tejidos, y es ahí cuando empezamos a ver más y más signos de deficiencias que se muestran en los intensos colo- res otoñales de nuestras hojas. En cuanto a las variedades de colores morados, hay algu- nas que empiezan a amoratar desde las partes interiores de las flores, y otras comienzan desde las hojas hacia el interior de las flores. Para crear todavía un mayor estrés en las raíces y conseguir esos tonos morados, hay cultivadores que incluso añaden hielos a los contene- dores de cultivo hidropónicos para así bajar aún más la tem- peratura del agua que éstas van a recibir. Otro de los métodos para imitar las estaciones frías sería reducir la intensidad de las luces, de la misma forma que la luz del sol es más débil cuando llega el otoño. Como añadido, podemos incorporar lámparas de bronceado (cui- dado con los ojos), que emiten mayor cantidad de rayos UVB que las luces de vapor de sodio a alta presión o los halogenuros metálicos (siempre sin el cristal protector que absorbería estos rayos). De esta forma, tratamos de imitar algunas de las radia- ciones que reciben las plantas en el exterior a sabiendas que los rayos UVB también hacen que nuestras plantas produz- can más cantidad de resina. Frente a lo que suele creerse, un cultivo de exterior bien opti- mizado es siempre mejor que uno de interior, sobre todo debido a radiaciones como las UVB y a la cantidad de canna- binoides y terpenos que se des- arrollan en las flores cultivadas al aire libre. Como anécdota, Ereneta nos contaba que un conocido suyo, propietario de un dispensario en San Francisco, después de haber comparado repetidas veces con análisis de laboratorio que sus grandes cultivos de exterior eran más potentes y más ricos en componentes psi- coactivos que los que llevaba a cabo en interior, había empe- zado a dispensar sólo resinas cultivadas bajo la luz del sol. Ahora a darle al coco para cultivar en exterior todo el año, que en España se puede. Nos detenemos aquí para seguir en el próximo número de El Cul- tivador. Hasta entonces, y como siempre, os animo a seguir aprendiendo porque nunca es suficiente. ¡Feliz cultivo! Ceniza con trazas negras, combustión irregular, es probable que no se haya realizado un lavado de raíces adecuado Ceniza con color blanco-grisaceo, señal de un correcto lavado de raíces final la ceniza debería tener un color blanco grisáceo y el humo ser suave al paladary a la garganta, además de estar cargado de sabor

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