El Cultivador 35
19 cáñamo y paisajísticas, ya que para su implantación se provocan que- mas, talas y deforestación de bosques antiguos con gran diversidad. El despegue econó- mico que ha experimentado esta zona derivado de dicha expansión ha tenido como con- secuencia inmediata un incre- mento sustancial en el nivel de vida de la población local, exis- tiendo estudios concretos que interrelacionan estos procesos demográficos y la degradación del medioambiente. El monocultivo del cannabis ha cambiado profundamente las prácticas agrícolas y los cono- cimientos locales, llevando hacia una creciente aculturación de las poblaciones del Rif. Esta aculturación es el resultado del cultivo de cannabis como pro- ducto principal, o incluso único, en ciertas aldeas con una tradi- ción agrícola ancestral, dando lugar a la pérdida y el debilita- miento de conocimientos y téc- nicas agrícolas tradicionales. Tradicionalmente, el modo de explotación en las zonas de montaña se basaba esencial- mente en el pastoreo y en la agricultura, pero el sobrepas- toreo, debido a la existencia permanente de grandes rebaños de cabras, causó y aceleró el proceso de degradación de la vegetación natural. Aunque algunos proyectos de desarrollo se realizaron en la zona a partir de los años 60, con acciones como repoblacio- nes de coníferas, lucha contra la erosión y mejora de las con- diciones de vida de la población, éstos no consiguieronmodificar las estructuras económicas ni ofrecer alternativas sostenibles a seguir explotando los bosques y el medio agrícola de forma precaria y poco tecnificada. Tras la independencia y hasta nuestros días, el cultivo del cannabis se extiende desde la región de Ketama hacia el sur del Rif central, afectando a la vegetación natural e incluso a las zonas reforestadas. Los desmontes y las rotura- ciones descontroladas para pro- veer de espacios menos abrup- tos y con cierta facilidad para el cultivo van cambiando el pai- saje, y a pesar de ser denun- ciados apenas llegan a juzgarse o penarse efectivamente. Tam- bién la extensión y la dirección que desarrolla el cultivo del cannabis y el incremento de los incendios forestales guardan una estrecha relación. Por otro lado, el abandono de las variedades de kif que depen- dían de las aguas pluviales y la adopción de nuevas variedades híbridas, que provienen de selec- ción y mejora genética desarro- llada por casas comerciales euro- peas, y dependientes de riego, sitúa los escasos recursos hídri- cos de la región en una situación aún más precaria y empeoran la situación de los suelos. A pesar de la evidente riqueza natural que exhibe el Rif, sólo unos pocos kilómetros cuadra- dos de su territorio están pro- tegidos. En un reciente viaje visitamos el parque nacional de Talassemtane, reserva botánica establecida en 1972 donde se pueden observar los bosques mediterráneos mejor conserva- dos de todo Marruecos, y que el abandono de las variedades de kif que dependían de aguas pluviales y la adopción de nuevas variedades híbridas sitúa los escasos recursos hídricos en una situación precaria uelos, Claros abiertos en zonas abruptas para el cultivo de pequeñas extensiones
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NTU4MzA1