El Cultivador 35

50 a pie de calle Un día para recordar No lo vimos venir ni cuando el Ministerio del Interior se puso a fletar cruceros abarro- tados de policías, entre los que se encontraba el sonado Piolín, y los enviaba a Cataluña. El resultado había mostrado con antelación suficientes señales para adivinar que estaba can- tado de antemano y la violencia ejercida contra el pueblo cata- lán volvería a llenar las porta- das de los periódicos interna- cionales. Sin embargo, esta vez no por motivos yihadistas, sino secesionistas. Para aquellos que tuvimos “la suerte” de vivirlo en nuestra propia ciudad, el espectáculo que advertimos a nuestro alre- dedor, entre las masas de per- sonas que hacían cola en los colegios electorales, los nervios de no saber dónde serán las siguientes cargas y las espe- luznantes imágenes que cir- culaban por las redes sociales, resultaba surrealista e impro- pio de un país civilizado. Y aunque gran parte del mundo también se alarmó por lo ocu- rrido, casi pudiera parecer, si nos basáramos sólo en las palabras de Mariano Rajoy, que aquí no ha pasado nada, obviando tanto el partido del presidente del gobierno como el de sus homólogos de Ciu- dadanos, e incluso pudiendo añadir al propio rey Felipe VI, los centenares de heridos aten- didos por traumatismos tales como policontusiones, fractu- ras, heridas, incisiones o luxa- ciones que el Departament de Salut reportó a través de los datos de que dispone el Ser- vicio Catalán de la Salud (Cat- Salut). En qué universo pasa- ron dicho día estas personas, para no estremecerse con lo sucedido, es, para mí, una incógnita inexplicable. Al margen de que nuestros políticos quieran ignorar lo acontecido, la violencia puesta en práctica dentro de las fron- teras del país, antes de que El pasado 1 de octubre, casi un millar de votantes catalanes recibieron una dolorosa dosis de realidad legal en forma de represión policial. El Estado de derecho español, haciendo un uso vergonzante de sus fuerzas y cuerpos de seguridad, demostró que saltarse la ley trae consecuencias. Una lección que los clubes cannábicos catalanes no deben olvidar. casi pudiera parecer, si nos basáramos sólo en las palabras de Mariano Rajoy, que aquí no ha pasado nada El desafío constitucional de Cataluña por Jose María Escorihuela, @JMEscorihuela

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