El Cultivador 35

como indica el propio Tribunal Supremo, mientras se apoye sobre un autocultivo que rompe sus costuras al permitir la existencia de clubes de varios cientos (o miles) de socios. La interpretación de las sentencias, por muchos malabares que quieran hacerse, nos deja a merced de ser duramente castigados. Todo ello sin olvidar el valiente recurso de amparo elaborado por el despacho de juristas valenciano coordinado por Héctor Brotons, recien- temente admitido a trámite como recurso de amparo con- tra la sentencia de tráfico de drogas emitida por el Tribunal Supremo contra Pannagh, con objetivo de que dicho tribunal aclare o cambie su doctrina y, en segunda instancia, para plantear la situación jurídica del asociacionismo cannábico. 53 a pie de calle despertar a Cataluña de ese dulce paréntesis de legalidad que supuso la aprobación de la ley cannábica de clubes catalanes

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