El Cultivador 37
43 sexualidad la sexualidad, la belleza y la fertilidad, entre otras cosas, las cuerdas de lino y cáñamo eran sagradas. En un plano más terre- nal, Dioscórides de Pedacius, médico par- ticular del emperador Nerón, en la Roma clá- sica, acompañó al ejér- cito romano durante las campañas de conquista, dedicándose a coleccio- nar y estudiar las plan- tas que encontraba. Una vez en Roma, escribió la primera farmacopea basada en plantas medi- cinales, De materia medica , que se publicó en el año 70 d.C. En su farmacopea, que sería traducida a todos los idiomas del mundo anti- guo y medieval, dio nombre a la planta can- nabis sativa , de la que escribió que no sólo era buena para hacer sogas, sino que el jugo de sus semillas era beneficioso para tratar los dolores de oído y disminuir los deseos sexuales. Sin embargo, también reco- mendaba el cannabis para los desórdenes sexuales, pues “tiene el poder de presentar ante los ojos fantasmas e ilu- siones placenteras y agradables”. Según Dioscórides, los indios ya comían sus hojas, tanto como afrodisíaco como para estimular el apetito. Es la primera vez que el cannabis se describe como un reme- dio en un texto médico occidental. 3 Galeno y Dioscórides recomen- daban el “jugo de la semilla” para prevenir dolores de oídos, elimi- nar las flatulencias y tra- tar la disminución del deseo sexual. Isis fue una de las diosas a las que las sacerdotisas dedicaban su culto (Olaf Tausch, CC BY 3.0) En la Edad Media, las brujas y curanderas empleaban pomadas a base de opio, cáñamo y solanáceas para celebraciones orgiásticas
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