El Cultivador 38

popularidad de este tipo de plantas ha hecho que los bancos las incluyan en sus catálogos ocupando una buena parte de ellos. Sin duda, la principal ventaja que ofrecen en exterior es su tiempo de floración, que permite cosechar en muy pocos meses desde la siembra, con independencia de cuándo se haya llevado a cabo ésta. El cultivo de autoflorecien- tes A la hora de cultivar este tipo de plantas debemos tener en cuenta que cualquier contratiempo que puedan sufrir mientras están creciendo afectará considerablemente a su desarrollo, mermando de forma irremediable su capacidad productiva. Si cultivamos en maceta, procurare- mos escoger una que tenga un tamaño adecuado. Para interior es recomen- dable que sea de entre siete y once litros, aunque es mejor la segunda opción. Para exterior debería ser al menos de unos once litros, aunque es mejor que sea de entre veinte y treinta, o incluso más si es una variedad que crece bastante. Un contenedor dema- siado pequeño podría limitar el creci- miento de las raíces y, dado que el trasplante no es una buena opción para las autos, es mejor que tengan espacio para desarrollarlas. Además, tanto si tenemos pensado cultivar en maceta como en tierra madre, es especialmente importante cultivarlas en un medio muy aireado y esponjoso. El sistema radicular de este tipo de variedades es bastante delicado y cualquier factor que limite su desarrollo se traducirá en una pér- dida evidente de producción. La turba rubia y el coco o la mezcla de ambos son sustratos ideales para su cultivo en maceta, aunque también podemos añadirlos a nuestro suelo a la hora de labrar si es demasiado compacto por tal de airearlo un poco. Final- mente, en el caso de cultivar en maceta, colocaremos arlita o algún material que actúe como drenaje en el fondo de la misma para evitar que el sustrato pueda quedar saturado de agua. Otro punto importante a tener en cuenta es que, como comentaba en párrafos anteriores, los trasplantes no son buenos para las variedades auto- florecientes. No es que no se puedan hacer o que sean imposibles de llevar a cabo, pero normalmente su efecto es más contraproducente que benefi- cioso. En primer lugar, en el cultivo de cannabis, lo más habitual es que cuando una planta que está en creci- miento ha ocupado todo el volumen de sustrato y se realiza un trasplante, el sistema radicular se desarrolla favo- rablemente en el nuevo contenedor. En el caso de las autos no ocurre así. Cuando las raíces de una autofloreciente ya han ocupado una buena parte del volumen del contenedor y realizamos un trasplante, el desarrollo del sistema radicular es poco notable. Además, cuando trasplantamos una planta, se necesita un periodo de aclimatación al nuevo medio que, en el caso de este 22 cursos EC la primera variedad autofloreciente similar a las que cultivamos hoy en día fue Lowryder

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