El Cultivador 38
29 cultivo exterior flores y las heridas que causan facilitan la infección del hongo botrytis , que las aprovecha para penetrar en los teji- dos vegetales. Si detectamos la pre- sencia de orugas en nuestro cultivo, debemos aplicar Bacillus thuringiensis y retirar amano todas las que podamos. Al aplicar el insecticida, procuraremos no mojar las flores. Finalmente, en lo referente a los hon- gos, los más comunes en el cannabis son el oídio y la botrytis . El primero no es letal y, aunque no puede curarse, puede controlarse de forma bastante efectiva, impidiendo que llegue a afectar a los cogollos. El segundo no tiene solución y daña directamente a las flo- res, dejándolas completamente inapro- vechables. La botrytis o moho gris es un hongo que se presenta como una especie de pelusilla grisácea que nor- malmente se desarrolla en el interior de las flores muy compactas o que han sufrido el ataque de algún insecto. Además de dejar a las partes afectadas por él completamente inservibles, este hongo puede llegar a ser devastador porque se extiende muy rápidamente, pudiendo acabar con toda una planta en pocos días. Por esta razón, desde finales de agosto hasta finales de octu- bre, más o menos, debemos revisar frecuentemente las plantas para ase- gurarnos de que están libres de él y cortar inmediatamente las partes afec- tadas, en caso de haberlas, para tirarlas lejos del cultivo y evitar así que se extienda. En cuanto al oídio, se trata de unas manchas pulverulentas de color blanco que aparecen en el haz de la hoja. Si no tomamos ninguna medida, éstas se irán expandiendo hasta alcanzar los cogollos, a los que darán mal aspecto y un sabor desagradable. Para contro- larlo e impedir que llegue a las flores, podemos aplicar infusión que cola de caballo o de camomila, que tienen un efecto antifúngico que limitará su pro- gresión. Además, también retiraremos las hojas más afectadas por el hongo. La cosecha Esta fase es sin duda la más anhelada por los cultivadores. Tras meses de esfuerzo, podemos por fin obtener nuestras preciadas flores. Aunque cose- char es una tarea relativamente sencilla, debemos llevarla a cabo adecuadamente para obtener el mejor resultado. Lo ideal sería cosechar en el punto álgido de maduración de los tricomas, pero, en exterior, no siempre nos será posible, especialmente en el caso de las sativas (NLD). En el caso de índicas (BLD), al tratarse de variedades que se cortan antes de la llegada del otoño, no tene- mos que enfrentar los contratiempos de esta estación. No obstante, para aquellas variedades que tardan un poco más en florecer y madurar, la climato- logía de esta época puede suponer una gran dificultad. Las tormentas combi- nadas con vientos, las granizadas, las heladas y el aumento de la humedad relativa pueden causar lesiones y favo- recer a las enfermedades fungosas. Por esta razón, si tenemos previsto cosechar durante el otoño, debemos proteger las plantas de los fuertes vien- tos y la lluvia. Otra opción es asegurar las ramas y el tronco central atándolos de tal forma que, en caso de partirse, no caigan al suelo y queden embarrados e inaprovechables. Si aún con todas estas medidas, vemos que las plantas pueden sufrir lesiones muy graves (rotura del tronco central o ramas principales) o morir por congelación, lo mejor es cortar antes de tiempo, aunque los tricomas no estén lo sufi- cientemente maduros. En resumen, podemos decir que las claves para una buena floración son un crecimiento sano, una alimentación y riego adecuados durante esta fase, la prevención y el control de plagas y enfermedades y un clima benevolente durante el otoño. Por tanto, para obte- ner el mejor resultado, debemos evitar que las plantas empiecen la fase de floración con carencias o excesos y procurar que estén correctamente for- madas. Una vez haya empezado la flo- ración, debemos tener en cuenta que, durante los primeros días, las plantas siguen necesitando nitrógeno y, cuando han superado esta fase de transición, requieren fósforo y potasio en grandes cantidades. Finalmente, durante los últimos quince días del cultivo hay que dejar de aportar abono. Siguiendo esta pauta de riego y alimentación será más complicado que nuestras plantas se vean atacadas por plagas o enfer- medades, puesto que estarán fuertes y sanas. No obstante, debemos seguir revisando frecuentemente el cultivo para poder actuar con la mayor celeri- dad en caso contrario, ya que así impe- dimos su desarrollo. Por último, aunque lo ideal es cosechar cuando los tricomas estén en su punto, no siempre nos será posible. Así que si la supervivencia del cultivo está en riesgo, es mejor cortar antes de tiempo que no llegar a cosechar nada. Espero que te haya gustado el artículo y pueda serte útil para llevar a cabo la floración en exterior obteniendo la mejor calidad y rendimiento. ¡Muy buenos humos! Si detectamos la presencia de orugas en nuestro cultivo, debemos aplicar Bacillus thuringiensis
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