El Cultivador 38

51 laboratorio cuenta su ambigüedad, muy utilizado en casi todos los campos: agricultura, legislación, medicina... Por lo tanto, nos centraremos en los metales que más habitualmente se suelen identi- ficar con el nombre de metales pesa- dos. ¿Cuáles son estos metales? Según la Unión Europea los principales son: arsénico, cadmio, cobalto, cromo, cobre, mercurio, manganeso, níquel, plomo, estaño y talio. Antes de hablar de cada uno de estos metales hay que aclarar algo muy importante: estos elementos suelen identificarse con contaminantes y venenos peligrosos, pero, como decía Paracelso, la dosis hace el veneno. Todos estos metales pesados están siempre presentes en el medio natural en una concentración u otra y es imposible encontrar aguas o tierras totalmente libres de ellos. El problema empieza cuando estos elementos alcanzan una determinada concen- tración y están disponibles para las plantas. De hecho, hay algunos de ellos (como el cobalto, el níquel o el arsénico) que son metales esenciales para algunos seres vivos y necesitan de una pequeña cantidad de estos metales para sobrevivir. La toxicidad de estos metales no depende sólo de su concentración total, sino de su disponibilidad y reac- tividad con otros componentes del suelo, el agua o el organismo. Los metales pesados se encuentran como componentes naturales del suelo en forma de minerales, sales u otros compuestos. No pueden ser degrada- dos o destruidos fácilmente de forma natural o biológica, ya que no pueden ser metabolizados. En general, los metales pesados del suelo pueden seguir cuatro diferentes vías: • Pueden quedar retenidos en el suelo, ya sea disueltos en la hume- dad, sobre la parte inorgánica del suelo, en la materia orgánica o for- mando precipitados. • Puedes ser absorbidos por las plantas, introducidos en su orga- nismo, y así incorporarse a la cadena trófica. • Si son volátiles pueden pasar a la atmosfera. • Pueden ser retirados por el agua y acabar en corrientes o depósitos superficiales o subterráneos. Es imprescindible controlar la con- centración de estas sustancias no sólo en el suelo o el agua de cultivo, si no en los productos. Porque, aunque ten- gamos una baja concentración de metales pesados en el agua, puede ocurrir una acumulación en las plantas que supere los niveles aceptables. El problema a la hora de controlar estos elementos es que aún a bajas con- centraciones pueden suponer un riesgo que hay que controlar. Cómo medir metales pesa- dos Para medir estos metales se deben utilizar unos procedimientos sensibles y muy bien diseñados. Se utilizan unos equipos que se encuentran entre los más sensibles diseñados para el análisis químico. El primer problema al que nos enfrentamos es a la hora de tomar la muestra. La distribución de los metales en el sustrato depende de muchos factores que hay que tener en cuenta: el pH del medio, la cantidad de materia orgánica o silicatos. Todos estos fac- tores pueden movilizar o inmovilizar los metales haciendo que no puedan ser absorbidos por las plantas. En Los metales pesados son sustancias tóxicas con una gran peligrosidad al no ser degradables en la naturaleza y al ser bioacumulables en los organismos El término “metal pesado” es un concepto vago y poco definido. Por ello, la IUPAC desaconseja que se les llame de esta manera

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