El Cultivador 38

provoca la ionización del gas que da lugar a una altísima temperatura, en donde se introduce la muestra. Esta llama se puede emplear tanto con un detector óptico (ICP-AES) como con sistema de detección de espectrometría de masas (ICP-MS). Este método ofrece bajísimos límites de detección (inferior en ocasiones a unas pocas partes por billón) sobre todo con detección de espectrometría de masas. El principal inconveniente es que son equipos muy caros y muy difíciles de manejar, por lo que suelen estar limi- tados a grandes instituciones y labo- ratorios. La absorción atómica es un método para el análisis de metales muy útil, simple y versátil. Estos sistemas poseen un sistema de lámparas, nor- malmente de cátodo hueco, específicas para cada elemento. Cada lámpara emite en las longitudes de onda carac- terísticas de ese elemento y estas lon- gitudes de emisión coinciden con las de absorción. También tiene un sis- tema óptico de detección muy preciso que permite medir la absorción debida a la muestra entre la luz inicial de la lámpara y la luz tras pasar por la muestra. Esta técnica se divide a su vez en tres técnicas principales dis- tintas dependiendo del modo en el que se introduce la muestra a anali- zar. La absorción atómica en llama intro- duce la muestra en una llama de aire- acetileno (o de óxido nitroso-acetileno para algunos metales) para realizar la medida. Esta técnica da buenos resultados en metales que se encuen- tran a concentraciones de unas pocas partes por millón. Los otros dos méto- dos permiten trabajar tranquilamente en concentraciones de partes por billón por lo tanto son los habituales para la determinación de metales pesados. En la absorción atómica en cámara de grafito (AAS-GF). Entre los dos sistemas ópticos posee una cámara de grafito en la que se introduce la muestra. Este horno de grafito alcanza temperaturas de varios miles de grados centígrados que atomizan la muestra permitiendo la medida. Con este sis- tema se pueden determinar metales pesados a concentraciones por debajo de la parte por billón fácilmente. La absorción atómica con generador de hidruros (o vapor frío de mercurio) es una técnica específica para los ele- mentos que son volátiles, como el mercurio o el arsénico. Este sistema es igual al anterior con la salvedad de que con estos elementos no es nece- sario calentarlos en una llama u horno para llegar a atomizarlos. Lo que se hace es pasar la muestra por una disolución reductora (normalmente borohidruro sódico) para pasar de estado iónico (sólido en disolución) a neutro o hidruro volátil. Con esta téc- nica se consiguen unos límites de detección sensiblemente inferiores a la parte por billón. Metales pesados que supo- nen un mayor riesgo: arsé- nico, cadmio, mercurio y plomo Arsénico Este elemento químico es un semi- metal conocido desde la antigüedad. Es un elemento esencial para la vida; las personas deben ingerir entre 12 y 15 µg diariamente, y está presente en pequeñísimas cantidades en los ali- mentos. Se utiliza industrialmente para la fabricación de semiconductores, para el tratamiento de la madera, fabrica- ción de latones y de vidrio, pigmentos, pirotecnia y, cada vez menos, para la fabricación de pesticidas y herbicidas. La legislación española y europea limita a 50 µg/L de arsénico permisible en aguas superficiales. Este elemento puede ser abundante en aguas sacadas de pozos y en aguas afectadas por contaminaciones industriales. Este metal es bioacumulable, los organismos vivos lo almacenan si están en contacto con él, pudiendo llegar a tener efectos tóxicos debidos a esta acumulación. La toxicidad de 53 laboratorio El problema empieza cuando estos elementos alcanzan una determinada concentración y están disponibles para las plantas Llama de un equipo de AAS

RkJQdWJsaXNoZXIy NTU4MzA1