El Cultivador 38

75 pensamiento psicodélico Sigmar Polke tuvo una personalidad artística única. Como si de un niño se tratara, jugó con el arte y lo creó. Fue un artista de actitud anárquica que convirtió su cuarto oscuro más en un laboratorio que en un taller. Su curiosidad fue el motor de su motivación artística y la exploración casi su modo de vida. Todo un hippie artístico que también se interesó por los enteógenos, la LSD y los hongos mágicos. S igmar Polke nació en 1941 en Silesia, región que por aquel entonces formaba parte de Alemania (hoy tie- rra polaca). El Tercer Reich estaba en pleno auge. En esta convulsa escena, la familia Polke fue, comomuchas otras, expulsada de su país al final de la guerra y escapó a Turingia, en la Alemania orien- tal. Años más tarde, cuando el artista sólo contaba doce años, tuvo que cruzar la frontera de nuevo, pero esta vez en la direc- ción contraria, huyendo de la República Democrática Ale- mana (RDA) hacia la Alemania occidental. Sin duda, su infancia, vivida bajo la sombra de esta inesta- bilidad política y social tan única, marcó su desarrollo. Su primer contacto con el arte se produjo ya de niño, según comentó posteriormente. Recordaba haber acompañado a su abuelo dibujandomientras éste se enfrascaba en sus expe- rimentos con la fotografía. No obstante, tardía algunos años más en querer dedicarse a ello de un modo más serio. Su aprendizaje como artista lo inició en 1959 en una fábrica de vidrieras de Dusseldorf, y acabó estudiando en la Acade- mia de Artes de allí, donde contaba con profesores como Joseph Beuys y Karl Otto Gotz, conocidos por su radical pers- pectiva acerca del arte. Indu- dablemente, ambos profesores ejercieron una influencia deci- siva en el desarrollo artístico de Polke. Kristine Mckenna explica en un artículo para Los Angeles Times muy acertada- mente que “como Beuys, Polke no sólo rechaza firmemente los enfoques y creencias con- vencionales sobre la creación artística, sino que apenas parece darse cuenta de que tales convencionalismos exis- ten” 1 . Como si hubiera vivido ajeno a ellos y no se le hubieran colado en la cabeza, condicio- nando su visión. Era un anár- quico involuntario porque su espíritu artístico era más libre de lo habitual. Y también era un curioso sin fondo, casi como un niño que hace arte jugando, experimentando. Suele contarse una anécdota de Sigmar Polke que explica que estando en Dusseldorf, se coló en una galería y dispuso una instalación en la que, haciendo uso de diapositivas, nos mostraba a ex líderes nazis bajo el título explícito en la por Lupe Casillas Uno de los aspectos que le hace un artista tan singular sea su heterodoxia Sigmar Polke experimental

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