El Cultivador 38

77 pensamiento psicodélico la manipulación que sufre la sociedad amanos de losmedios de comunicación. Sin duda, toca el espíritu del Pop Art. El movimiento llevó a cabo una serie de exposiciones. Destaca aquella en que, tomando como museo una tienda demuebles, Polke junto a Richter posa- ban sentados en el escaparate, convir- tiéndose enmuebles más que enmani- quíes. Sin embargo, no sería hasta 1966 que expondría de forma individual. Su pri- mera muestra tuvo lugar en Berlín en la nueva galería de Rene Block colocó su nombre en la escena de artistas experimentales alemanes. Realizó obras indagando en estilos claramente diferenciados, como el arte povera o el arte conceptual, y fue valiente al mezclar en unmismo lienzo un batiburrillo de recursos y medios: pintura, fotografía, impresiones, lacas y un largo etcétera. Todo eran instru- mentos válidos para Polke. Los setenta y la LSD Tras algunos acontecimientos perso- nales como su divorcio siendo padre de dos niños, se dio a vivir una vida itinerante. Aunque volvía a ver a sus hijos y en ocasiones se los llevó con él, los setenta los dedicó a viajar por todo lo ancho del mundo, al continente ame- ricano, a Pakistán o a París. El tiempo que no pasaba viajando, lo pasaba en Gaspelshof , una comuna de artistas cercana a Dusseldorf. Con su cámara al hombro, documentó sus viajes, lo que le valió también para continuar experimentando. Jarque, explica en su libro, que “las fotografías de Polke, carentes por com- pleto de cautela o de prejuicios formales, se hallan peculiarmente vinculadas a su experiencia personal, a sus ritmos vitales, a sus viajes”. Y pone ejemplos: “Encontrándose en París, en 1971, regis- tró varias series de fotos determinadas por el principio de la repetición, o mejor, el de tema y variación, que luego imprimió en Suiza bajo los efectos de la LSD: del «instante decisivo» al flujo del tiempo en el espacio” 6 . Los setenta y sus viajes le pusieron en contacto con los enteógenos, pro- bando la LSD y las setas. Szulakowska nos ayuda a entender esta relación de factores cuando escribe acerca de Polke que “su interés en los químicos se extiende a los efectos de las drogas alucinógenas, como la LSD, el peyote y los "hongos mágicos". A principios de los años setenta visitó el subconti- nente indio, donde fotografió a sujetos abyectos como los fumadores de hachís afganos en una pelea de osos, así como a los fumadores de opio en Pakistán” 7 . Además, él mismo exploró el consumo de tales sustancias y los efectos que producía en su obra. Los ochenta Poco antes de que comenzara esta década, su vida tomó un cariz más estático. Se asentó en Alemania y ejerció como profesor en la Academia de Bellas Artes de Hamburgo desde el 77 al 91. En estos años su obra vuelve a trans- formarse y adquiere un tonomás serio, dejando ya atrás el Pop Art y los deva- neos con los enteógenos. En sus viajes había recopilado una serie de conoci- mientos que influyeron en su obra. De Australia y el sudeste asiático adoptó el uso del polvo de meteorito o el arsé- nica, pues le interesaba hacer experi- mentos artísticos con sustancias que reaccionaban químicamente al contacto con el lienzo. Además en los ochenta, asistimos a una internacional revalorización de la pintura como medio y de nuevo, Polke junto a su colega Richter se encontraban en la cresta de la ola siendo máximos Vista de la instalación Lens Paintings, de Sigmar Polke (Andrew Russeth, CC BY 2.0, Flickr) Realizó obras indagando en estilos claramente diferenciados, como el arte povera o el arte conceptual Vidriera de Grossmünster en Zurich elaborada por Polke (Roland zh, CC BY 3.0, Wikipedia)

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