El Cultivador

10 actualidad y activismo es la ley catalana aprobada el 13 de julio de 2017, que hay que recordar que fue aprobada por un 96 % del Parlament de Catalunya, incluyendo al PSC, el PSOE catalán; ley que pro- vino de la Iniciativa Legislativa Popu- lar La Rosa Verda y que regula trans- porte y cultivo sin transgredir el Código Penal. Desde ConFAC consideramos que el autocultivo es una regulación de bajo riesgo, ya que los usuarios que auto- cultivan son personas conscientes del trabajo que cuesta producirlo y los fitosanitarios que utilizan para su cul- tivo. El autocultivo personal ya sea para uso recreativo o terapéutico genera pocos riesgos a los usuarios, tal y como demuestran numerosos estudios (ver enlace: https://goo.gl/mfz1Y6 ) y es un derecho conquistado por la sociedad civil después de muchos años de lucha jurídica. Seguramente podríamos extrapolar estas apreciaciones al autocultivo colec- tivo y a los Clubes Sociales de Cannabis (CSC), al organizarse de forma asam- blearia. Un modelo como el de los CSC respeta la doctrina jurídica del cultivo compartido, es transparente, lo ges- tionan los propios usuarios y previene de los riesgos asociados al consumo basándose en la información y la pre- vención de riesgos; además de permitir recoger datos para su posterior eva- luación. Puede generar grandes bene- ficios para la sociedad en forma de impuestos indirectos y muchísimos puestos de trabajo en sectores como la agricultura y los servicios. Las asociaciones cannábicas, en cola- boración con las entidades de preven- ción de riesgos, generamos un modelo de regulación del cannabis en el que unimos la teoría de la prevención con la población diana a la que van dirigidas las acciones preventivas. Poniendo en valor el trabajo que realizan entidades como Energy Control, Ailaket, Fun- dación Salud y Comunidad y Asaupam, entre otros; generando información fiable para los expertos que exploran nuevas vías de regulación del cannabis. Estas entidades también se encargan de la necesaria formación de las per- sonas asociadas y de las profesionales de los colectivos cannábicos, tengan cultivo y reparto de cannabis o no, ya que la información y formación en gestión de placeres a las personas usuarias debe ser la base de cualquier regulación. Gran parte de las personas usuarias de cannabis tienen la falsa sensación de que el cannabis ya es legal, acep- tando e incluso justificando la situa- ción de persecución y represión que sufrimos por parte del Estado, que persigue el consumo y la tenencia de cannabis en la vía pública, con 392.000 multas, más del 80 % del número de denuncias de la ley mor- daza. Seguiremos defendiendo que estas sanciones están muy lejos de los fines disuasorios que persiguen, considerándolas un impuesto encu- bierto al uso adulto y personal de cannabis por parte de ciudadanos, ya que con ello recaudan casi 100 millones de euros. Además, estamos siendo cacheados, en algunos casos vejados y avergonzados delante del resto de la ciudadanía. Se nos trata como auténticos delincuentes. Los falsos positivos en cannabis pro- ducen un número incalculable de per- juicios para las personas usuarias de cannabis cada año, favorecen a las compañías de seguro con una molécula en la sangre en caso de ser conductor Seguiremos defendiendo que estas sanciones están muy lejos de los fines disuasorios que persiguen, considerándolas un impuesto encubierto al uso adulto de cannabis

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