El Cultivador

34 seguimientos no se complican. Para las más precoces, los primeros cogollos se forman a partir del 15 de agosto y los primeros tricomas se aprecian en las hojas a partir de los últimos días de agosto. Los primeros se cosecharán a partir del 20 de sep- tiembre, pero para el resto habrá que esperar por lo menos tres semanas más o incluso un mes. Resultados sorprendentes Dificultades encontradas: relacionadas con el clima. La sativa es una hierba de origen tropical que se encuentra muy a gusto en climas mediterráneos, y los climas del norte le resultan demasi- ado fríos y húmedos, como el del nordeste de Francia, incluso con el calentamiento climático. Durante la fase vegetativa no supone ningún prob- lema, pero en la fase de floración las cosas se pueden complicar. Para el cannabicultor de exterior, lo ideal sería que el verano se alargara, a ser posible hasta mediados de octubre. Desafortunadamente, el tallo de Lady Marlon se ha visto dañado durante una tormenta y, para salvarlo, he tenido que cortar dos o tres ramas irrecuper- ables y la he enderezado con la ayuda de tutores. Lo mejor sería protegerla con una estructura cónica, hecha con varas de bambú unidas en la parte superior, y atar las ramas a dos tercios de su altura. De esta forma se evita el balanceo, provocado por el viento, de las pesadas ramas, llenas de flores. La cosecha: independientemente de la falta de sol durante las últimas sem- anas, los cogollos son pesados, com- pactos y pegajosos, hasta el punto de que algunos insectos se han quedado pegados. El secado es largo, casi dos semanas a 15 ºC. Lady Marlon ha lle- gado victoriosa al final de la floración, con una producción de 988 gramos de cogollos secos y manicurados, y no ha sobrepasado el simbólico umbral de un kilo como consecuencia de los daños sufridos en algunas ramas. Otras dos plantas han producido entre 700 y 800 gramos cada una, y las otras cuatro alrededor de 500 gramos. Las tres restantes, cultivadas en maceta, han dado unos 400 gramos y los cogollos eran más pequeños y de una calidad un poco inferior. Consumo: personalmente creo que para disfrutar de la hierba al cien por cien habría que utilizar un vaporizador, por lo menos probarlo alguna vez. El vapor de la Moby Dick es fantástico y su sabor se distingue claramente de todos los demás; potente, con cuerpo e intenso. Con 0,3 gramos de hierba he vapeado durante casi treinta y cinco minutos, y confieso que me he quedado clavado en el sofá durante un buen rato. La embriaguez que produce es muy psi- codélica y duradera, y su efecto cerebral se alza de forma sucesiva en varias oca- siones. Es preferible consumir esta hiera en pequeñas dosis, liando cigarrillos con una pequeña cantidad de hierba o añadiendo un poco de tabaco. Balance general: la Moby Dick se ha comportado muy bien en una tempo- rada con unas condiciones climáticas que no han sido nada buenas. Sus defectos son consecuencia de sus propias cualidades, pues las grandes sativas son espectaculares, generosas y están llenas de vitalidad, pero son también muy glotonas y necesitan un suelo especialmente fértil, y su enorme masa es frágil en la fase de floración. La principal ventaja de esta cepa en exterior es su capacidad de resistencia al moho y más específicamente a la botrytis . Algunas plantas han soportado trombas de agua en plena floración hasta el punto de no atreverme a verlas por la mañana pensando en las conse- cuencias. No obstante, ni una sola planta se ha visto afectada y la fase de floración ha finalizado con temperaturas de 5 ºC por la mañana y de apenas 16 ºC durante el día. Aun así, después de seleccionar los mejores cogollos, hemos llegado a los 2,5 kg. Siguiendo el criterio de podar dos veces durante la fase de crecimiento, cada planta ha desarrollado una docena de ramas y ha alcanzado un metro ochenta

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