El Cultivador
57 liberalismo cannábico prohibición que ha convertido en pros- critos a miles de usuarios por el simple hecho de consumir marihuana. Podríamos escribir muchos argumen- tos que son repetidos en todos los países por las personas que buscan acabar con la prohibición. También es cierto que todos estos argumentos, por el simple hecho de regular el consumo y la producción, perfectamente semate- rializarían con los correspondientes beneficios para el conjunto de la socie- dad. Entonces, ¿qué pasa con este movimiento en las distintas naciones? En todos los países usan los mismos argumentos El Cannabis sativa L., que sería la forma común y científica de llamar a esta planta en todos los países del mundo, tiene algo que nos une a todos: todos los argumentos son coincidentes en las distintas naciones. Es decir, todos los beneficios para la salud, la economía o las instituciones beneficiaría indistintamente a todos los países. El movimiento regulador está llegando como una gran ola a todas las costas en los cinco continentes; es más, todos los argumentos que se utilizan en un país pueden ser utilizados en cualquier otro. En todos los países serían váli- dos. Si al principio parecía una locura que un pequeño país como Uruguay comen- zara a gestionar este error prohibitivo, más tarde, países como los del gran- dullón americano, Estados Unidos, o Canadá, miembro del G7, se apuntaban a esta regulación recreativa que trae decenas de millones bajo el brazo. Aun- que ninguna nación quiere esgrimir este argumento cara al público, sí que parece ser un buen revulsivo para que, por lo menos, algunos países levanten las cejas y quieran escuchar. Hasta no hacemucho sólo eran cuatro las naciones que valoraban esa posibi- lidad reguladora, con el bonito sonido del cannadolar o cannaeuro que lle- varía lamedida. Sin embargo, los países que se interesan ahora parecen ser más de un simple puñado. En Europa raro es el país en el que no existen voces que abogan por un cambio lo antes posible. La creación de una industria local, en vez de dejar esa industria en manos de otros países ya aventajados en el sector cannabis, comienza a ser un clamor. En el viejo continente, por ejemplo, los países nórdicos que tienen unas tasas de consumo más bajas que el resto ya se han apañado en llegar a convenios con empresas canadienses (las más aventajadas actualmente) y ya han firmado acuerdos para abastecer ese mercado medicinal recién creado, como el finlandés, el alemán, el noruego, el sueco o el danés. La industria del cannabis en la Italia mediterránea se abastecerá, por ahora, a través de su pequeña industria pro- ductora que, raramente, es dirigida por su ejército. “Mi capitán, 100 kilos más de Skunk que el mercado se nos calienta”. El ejército es el que cultiva y produce a bajo coste para el estado italiano el cannabis con THC, el mismo con el que se abastece a su mercado. Grecia, que aún se está levantando del fuerte golpe de esta crisis de una década y donde las nuevas izquierdas gobier- nan, solicitan la inversión, puestos de trabajo y creación de industria local con el cannabis para ayudar con su vía crucis. Malta, por el contrario, ya ha llegado acuerdos para la producción de cannabis con inversionistas extranjeros y se les pide a los agricultores, como publicó el Sunday Times de Malta, que vendan sus campos a los posibles cultivadores de cannabis; y éstos, en dificultades, ven en la oferta un salvavidas. Chipre, un país isleño también ubicado en el mediterráneo, ya allanó en su George Pamboridis [ministro de salud chipriota], dijo: “El objetivo y propósito es atraer a inversionistas internacionales” La ministra de salud francesa, Agnès Buzyn, dijo sobre el cannabis medicinal que “nunca sería hostil con lo que puede aliviar el dolor” lucidwaters (depositphotos.com)
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