El Cultivador
impuestos. Escocia, que también pertenece al Reino Unido, quiere poder legislar sobre el cannabis medicinal en su territorio, ya que su gobierno es partidario de la legalización. En la península ibérica otros dos países están poniendo los cimientos de esta gran y nueva industria. En Portugal se ha apro- bado, por parte de sus parla- mentarios, la regulación y cultivo de cannabis medicinal, y ya se están creando unas inmensas instalaciones para su producción por parte de un conglomerado de empresas portuguesas y cana- dienses. En España ya existe una creciente industria que rodea el autocultivo y se han empezado con las infraestructuras para el cultivo a gran escala que abaste- cerá la demandamedicinal, tam- bién a cargo de un conglomerado hispano-canadiense. Polonia, otro de los grandes países europeos por población, legalizó el cannabis medicinal a finales del año pasado y, aunque por ahora tiene que importar la sustancia, ya se están poniendo las bases para poder cimentar una industria dentro del país. La mayoría de movimientos regulatorios son a nivel medici- nal, no a nivel recreativo; aunque también es cierto, y a nadie se le escapa, que es la primera forma de entrada regulatoria del can- nabis. Cuando es aceptado ese uso, el lúdico ya tiene el camino allanado. Si el consumo no va a desaparecer... ¿quién lo abastecerá? El consumo de cannabis no va desaparecer, siempre existirá una demanda y, por lo tanto, tiene que haber una oferta. De los estados depende que esa pro- ducción sea clandestina, como hasta la fecha, o, por el contrario, se controle, regule y pague sus impuestos. En esta ecuación gana todo el sistema: en primer lugar el estado; en segundo lugar el con- sumidor, que adquiere calidad; en tercer lugar la creación de industria, pues el ciudadano puede entrar en ella como crea- dor, inversor o trabajador; en cuarto lugar la salud, pues se posibilita más investigación y asesoramiento por parte de los profesionales médicos; en quinto lugar los más jóvenes, debido a la prevención y educación; en sexto lugar la hacienda pública, que recaudará donde antes no lo hacía; y en sexto lugar los garantes de la ley, pues se aliviará a la justicia y la policía se centrará en lo importante. A tenor de los datos que nos llegan desde mercados ya regu- lados, como varios estados nor- teamericanos, las cifras no pue- den ser más alentadoras. Como ejemplo, sólo Colorado, con cinco millones y medio de habi- tantes, vendió cannabis por valor de 1.500 millones de dólares en el 2017. Cayendo como fichas de dominó En un primer momento, todo el mundo miraba de reojo las medidas de apertura o de regu- lación. Pero, años después de su puesta en marcha, y de ver que los argumentos catastrofistas de los prohibicionistas no se han cumplido, muchos gobiernos empiezan a considerar dar luz verde al cannabis, como un mal menor en unos casos y como una oportunidad en otros. Si en América, treinta estados de Estados Unidos tienen regu- lado el consumo de cannabis medicinal y nueve estados más su uso recreativo, Uruguay ha legalizado el consumo adulto de cualquier tipo, Canadá acaba de legalizar el uso recreativo, Colom- bia quiere ser el gran invernadero mundial de cannabis, México acaba de legalizar el uso medici- nal y Chile y Argentina lo tienen regulado… ¿está o no implantado el cannabis? Si en Europa ya existe una carrera de “que cierre la puerta el último”; si en Asia (más res- trictiva con consumos psicoacti- vos) se habla de que naciones como China o India usaban el cannabis desde hace miles de años; si África ya abrió la posibi- lidad con Sudáfrica, Lesoto o Zimbabue; y si en Australia y Nueva Zelanda sus territorios ya comienzan a legalizar por esta- dos... no hace falta ser muy listos para comprender que la larga prohibición del cannabis ha hecho mucho daño a los ciudadanos, pero estos gigantescosmovimien- tos económicos que conlleva su regulación (embolsados hasta ahora por el narcotráfico) también son una buena palanca y van ayudar a que las fichas de dominó sigan cayendo, a mayor rapidez si cabe. Ya lo veréis. 59 liberalismo cannábico sólo Colorado, con cinco millones y medio de habitantes, vendió cannabis por valor de 1.500 millones de dólares en el 2017
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