El Cultivador 4

C omo en todo, va- mos a comenzar por el principio, viendo cómo tratar las semil- las que acabamos de adquirir, cómo y cuándo ger- minarlas. Aunque nos parez- ca que las semillas pueden aguantar meses y meses den- tro de su envase, lo guardemos donde lo guardemos, éstas pueden perder toda su efectividad si no las conservamos como se merecen. Cualquier semi- lla expuesta a altas temper- aturas, condiciones inade- cuadas de humedad o altiba- jos en cualquiera de estos medios, puede acarrear de- formaciones en su futuro crecimiento o incluso la no germinación de las mismas. Una vez que adquirimos las semillas, y a no ser que las germinemos en los días posteriores, debemos guardarlas dentro su envase en el frigorífico. Éste las mantendrá a una temper- atura idónea para poder con- servarla durante algunos años. Y aunque no hay estu- dios oficiales sobre la con- gelación de semillas para su conservación, personalmente puedo decir que he man- tenido durante muchos años semillas en el congelador, que después han germinado y crecido sin el menor prob- lema. Lo importante es man- tenerlas a baja temperatura y sin cambios bruscos. A la hora de germinar las semillas es un error muy común hacerlo en algodón. Es algo que se desaconseja ya que la raíz puede quedar enredada en el algodón y po- dríamos partirla al intentar retirar las semillas de este medio. Tampoco es re- comendable enterrar la semi- lla germinada con el algodón, pues daríamos pie a que se pudriera. Uno de los medios más comunes y eficientes es poner la semilla que quere- mos germinar entre dos pa- peles de cocina humedeci- dos, durante un par de días. Estos papeles de cocina con la semilla en proceso de ger- minación se suelen colocar dentro de una tartera, o en un plato de cocina envuelto con plástico, para que no se pierda la humedad. A su vez, lo pondremos todo en algún lugar cálido de la casa, donde la temperatura ronde los veinticuatro grados. También es un error común poner esa tartera o plato encima de algún vídeo o router, los cuales pueden subir la temperatura en ex- ceso y hacer que nuestras semillas se cuezan literal- mente. Si las semillas que vamos a germinar son viejas, sumergirlas en un vaso de agua con unas gotas de agua oxigenada, durante las primeras doce o veinticuatro horas, hará que la raíz pueda romper con facilidad el cas- carón. Después el proceso es el mismo: envolverlas en papel húmedo y esperar sin prisas a que desarrollen dos o tres centímetros de raíz antes de pasarlas a otro medio. Una vez tenemos las semi- llas bien germinadas y con una raíz considerable, es hora de pasarlas al medio que hayamos elegido para cultivar. Si es nuestra primera vez, nada más sen- cillo que comenzar con tierra, la cual podemos adquirir ya preparada en cualquier grow shop. También se puede adquirir en grandes super- ficies o viveros, pero los sus- tratos que allí venden vienen muchas veces abonados en exceso, algo que puede que- mar la raíz. El punto débil de la planta de cannabis es la raíz porque no se desarrolla con fuerza y precisa de cuidados a lo largo de todo el ciclo de la planta. Es por ello que el primer contenedor donde plantar la semilla recién ger- minada debe ser pequeño, de un litro de capacidad por ejemplo. Debemos regar el Por Nvidia . Todos los cultivadores con un mínimo de experiencia hemos sido en algún momento de nuestra vida noveles; es por ello que toda informa- ción por sencilla que nos pueda parecer, será de gran ayuda a todas las nuevas generaciones de cultivadores. En este nuevo número vamos a repasar toda la información que cualquier cultivador cannábico de in- door debe saber. Iniciación al cultivo de Cannabis 18 cultivo básico

RkJQdWJsaXNoZXIy NTU4MzA1