El Cultivador 4
22 cultivo básico máximo, no hagáis caso de dichas indicaciones y basaos en los valores de EC del sus- trato y el agua de riego. En el foro cannabiscafe.net , en la sección de cultivo en interior, hay adherido un hilo sobre los valores de pH y EC, redactado por el compañero Juan Robledo, que es de oblig- ada lectura si queremos obtener los mejores resultados en nuestros cultivos. En él se explica de forma detallada cuáles son los mejores valores y el por qué, algo que nos vendrá muy bien para enten- der la importancia de estos valores durante todo el ciclo vital de nuestras plantas. Tal y como podéis ver en la tabla de nutrientes (Ima- gen #3), dependiendo del nivel de PH (acidez) del agua, la planta absorberá mejor unos nutrientes u otros. Para el ciclo de crec- imiento y usando como sus- trato una buena mezcla de tierra adquirida en nuestro grow shop, el valor medio del pH del agua de riego debe rondar el 6,4, y au- mentaremos este valor si es- tamos en el ciclo de floración hasta 6,6 – 6,7. Un medidor de PH y otro de EC (electro- conductividad) es algo in- dispensable en nuestro cul- tivo, que debemos adquirir y aprender a usar antes in- cluso que el propio indoor. Con el medidor de EC podemos ver la cantidad de nutrientes que contiene nues- tra agua de riego. Durante el ciclo de crecimiento, un valor medio de 0,3 de EC es el más adecuado. Si no lleg- amos a este valor podemos añadir alguna gota de calcio y magnesio hasta alcanzarlo; si lo rebasamos, debemos bajarlo rebajando el agua de riego con agua destilada o de ósmosis. Durante la flo- ración, el nivel de EC variará mucho en función de la genética que estemos culti- vando, ya que no todas de- mandan la misma cantidad de nutrientes ni en los mis- mos periodos. Si buscamos un cultivo bien optimizado debemos consultar todos es- tos datos en nuestro grow o a través de la red. Los bancos de semillas suelen aportar estos datos, junto a las car- acterísticas de sus semillas. Aunque en la mayoría de etiquetas de los botes de abonos nos indiquen que lo mejor es abonar en riegos intercalados con las dosifi- caciones que nos indican, esto no es del todo cierto. Lo mejor es tener un control total de la EC de nuestro sus- trato y nuestra agua de riego, y lo más recomendable es abonar en todos o casi todos los riegos durante el ciclo de floración, pero con una can- tidad de abono mucho más baja que la indicada en la etiqueta. Por eso, saber medir y controlar el nivel de EC de nuestra agua de riego y sus- trato es fundamental si quer- emos optimizar al máximo nuestro cultivo para obtener los mejores resultados. Volviendo al cultivo, el lava- do de raíces que debemos realizar un par de semanas antes de cosechar es suma- mente importante. Con él eliminaremos la mayoría de sales y nutrientes del sustrato y forzaremos a la planta a consumir la mayor parte de los nutrientes que almacena en sus hojas y cogollos. Con esto conseguiremos un sabor más puro en nuestros cogol- los y evitaremos que rasquen al fumarlos. Para realizar un buen lavado de raíces existen varias técnicas, aunque la más rápida y efectiva consiste en poner las macetas sobre algún desagüe, tal como un plato de ducha o el retrete (con alguna rejilla para que no caigan dentro, obvio) y regarlas con abundante agua hasta que el color del agua que salga por la parte inferior de las macetas sea tan trasparente como la del agua que usamos para regarlas. Podemos hacerlo con la mis- ma alcachofa de la ducha y realizar un riego final con agua con el pH regulado. Observaremos que tras el lavado de raíces, la mayoría de las hojas de la planta comienzan a amarillear y ponerse feas hasta caerse. Es algo completamente nor- mal y necesario para obtener el mejor sabor con los frutos finales. Si el sustrato se seca podemos seguir regando has- ta el día del corte, aunque en estas ocasiones sólo con agua, sin abonos ni enzimas. Es un error común regar con una solución enzimática tras el lavado de raíces. Las enzimas descomponen las sales insolubles que puedan quedar en el sustrato y las convierten en solubles para la planta, por lo que si las usamos en los últimos riegos el lavado de raíces no habrá servido para nada. Una vez hemos cortado y dado un periodo de unos diez días de media de secado a nuestras plantas, colgadas boca abajo en un lugar fresco, oscuro y con baja humedad, procederemos a guardarlas para que curen durante unos meses. En este tiempo la clo- rofila desaparecerá casi por completo y los aromas se es- tabilizarán. Muchos de los cannabinoides se transfor- marán y darán como resultado final unos cogollos de sabor y efecto incomparables a los re- cién secados. El proceso en sí es como curar un buen jamón: no tiene nada que ver el sabor ni el olor de un jamón fresco con el de otro bien curado. En este artículo hemos co- mentado por encima los con- ceptos básicos más impor- tantes que se deben tener en cuenta antes de realizar un cultivo en interior. Existen multitud de técnicas y con- sejos diferentes que pueden ser igual de buenos; ahí ya cada cultivador es un mundo o, como se suele decir, cada maestrillo tiene su librillo. En otra ocasión veremos cómo montar correctamente un indoor. Sed felices. Nvidia. el lavado de raíces que debemos realizar un par de semanas antes de cosechar es sumamente importante.
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