El Cultivador 4

35 plantas mágicas L a adormidera, las amapolas y la ar- gemone se han utilizado en medi- cina tradicional, y como herramienta en cere- monias iniciáticas, desde tiempos remotos. Son nume- rosas las referencias litera- rias, históricas y culturales que se pueden encontrar en ámbitos artísticos, médicos y religiosos de Oriente y Occi- dente. Las papaveráceas se distri- buyen por las áreas templa- das y frías de todo el planeta. Su capacidad de adaptación y especialización ha dado como resultado una riquísima va- riedad de expresiones locales con muy diferentes colores, tamaños y alcaloides. Sin duda, tanto Afganistán como Tailandia son famo- sos, desde hace décadas, por la calidad y la gran cantidad de cultivos de Papaver som- niferum destinados a ex- traer opio para elaborar morfina y heroína que abas- tecen a los flujos mundiales del narcotráfico. Pero tam- bién hay que destacar la ca- lidad de la adormidera de otros lugares. En el sur de la Península Ibérica crece una variedad de flor blanca, sobre todo en la zona de la Andalucía interior, donde las plantaciones fuerte- mente controladas se desti- nan, después de su cosecha, a la elaboración de morfina y codeína para la industria farmacéutica. En el norte de la India y Paquistán tam- bién se produce y se con- sume opio con profusión para fines médicos y religio- sos. En Turquía, en Marrue- cos y en Rusia también es habitual encontrar campos floridos en primavera. Curioso es el caso de la Ar- gemone, o Cardo Santo, un tipo de papaverácea ameri- cana que se extiende desde México y las Antillas hasta zonas del norte de Argentina y Chile. Contiene numerosos alcaloides psicoactivos, pero no morfina. Se emplea en medicina tradicional, en ám- bitos chamánicos, y también Curioso es el caso de la Argemone, o Cardo Santo, un tipo de papa- verácea americana que se extiende desde Mé- xico y las Antillas hasta zonas del norte de Ar- gentina y Chile

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