El Cultivador 4
T ras dos semanas vi- viendo en San Fran- cisco, mi cuarta semana en Califor- nia comenzaba bus- cando una habitación de alquiler en la ciudad de Oa- kland. Gracias a una de las se- cretarias de la universidad, conseguí encontrar un pisomuy cerca del centro, y a tan solo cinco minutos en bicicleta de Oaksterdam University y de la Student Union, un espacio aso- ciado a la universidad donde aquellos alumnos mayores de veintiún años podíamos com- prar cannabis para nuestro con- sumo personal, charlar y aprender con otros alumnos, hacer los deberes de las clases, jugar al billar o pasar una rela- jada tarde. En la misma zona, el barrio de Oaksterdam (Oakland+Ams- terdam), se encuentra también Blue Sky, el dispensario de la universidad (que imita el mo- delo de los coffeeshops de la ciudad holandesa), la tienda de libros y souvenirs, la escuela de soplar vidrio para parafernalia cannábica y el Patient Id Cen- ter, uno de los centros donde se puede conseguir la identifica- ción de paciente usuario de can- nabis del estado de California, que permite el consumo y cul- tivo de cannabis a nivel estatal y cuyo sello debe ser reconocido por los agentes de la policía y las autoridades estatales. Unas semanas antes, en San Francisco, en una de las reu- niones de ASA, una organiza- ción de pacientes usuarios de cannabis terapéutico, había conseguido el contacto de un doctor de Oakland donde ad- quirir el certificado médico que me reconociese como usuario de cannabis medici- nal; gracias a ello, tan sólo unas horas después de mu- darme a Oakland, acudí a una de las oficinas de Medi Cann, una de las empresas de Cali- fornia cuyos médicos son conscientes de que el uso de cannabis medicinal puede ayudar -y ya ayuda a muchas personas de dicho estado- desde que en el año 1996 se volviese a permitir su con- sumo para muy diversas do- lencias y efectos indeseados de graves enfermedades. Una vez en la oficina, entre- gué la tarjeta de residencia de California (documento im- prescindible) y los 80 dólares que iba a costarme la adquisi- ción de la receta médica. A cambio recibí un cuestionario con preguntas sobre mi estado de salud, mis experiencias previas con el cannabis. Se me pidió también que indicase cuáles eran los motivos por los que solicitaba que se me reco- mendase el uso de cannabis terapéutico: migrañas y falta de apetito, en mi caso. Unos minutos después entré en la consulta del doc- tor, que leyó el cuestionario 57 cultura cannábica Se me pidió también que in- dicase cuáles eran los moti- vos por los que solicitaba que se me recomendase el uso de cannabis terapéutico
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