El Cultivador 4

economía: Hollywood ha- ciendo películas locas, un go- bernador republicano fumador de hierba (Arnold Schwarzenegger), la revolu- ción de los ordenadores, la cuna de la biotecnología, la aviación y la tecnología espa- cial, la educación. California es un lugar dinámico con mucha gente altamente cen- trada. Los setenta fueron una época dorada en Califor- nia, y mucha gente creativa encontró su destino por aquel entonces. Ciertamente, se trató de un movimiento nacional; los jó- venes se rebelaron contra el sistema por todo el país. El movimiento cannábico nació, y el movimiento verde por las prácticas ecológicas echó raí- ces. Fue una época de revolu- ción social. Aún continuamos luchando por nuestros dere- chos contra las leyes guberna- mentales relacionadas con el cannabis. En varios estados se dictan leyes permitiendo el uso del cannabis medicinal, y el gobierno federal continúa ignorando la voluntad de la gente e imponiendo multas abusivas contra los usuarios. Yo me gradué en la Univer- sidad de California en Berke- ley en 1974. Allí es donde el Dr. Gericke ideó la palabra “hydroponics” (“hidroponía”) en los años veinte. Después de mi graduación me incor- poré al Departamento de In- geniería Mecánica del Laboratorio Lawrence Berke- ley, que formaba parte de la Universidad de California. Yo era “Coordinador Científico Técnico” y fui designado para alternar proyectos de física energética e hiperenergética. Por aquel entonces nuestra organización obtuvo trece premios Nobel, con un equipo de alrededor de tres mil personas, el mayor nú- mero de premios Nobel de la historia otorgados a una sola organización, compuesta por un buen grupo de personas con quienes trabajar, ya que nos veíamos a nosotros mis- mos como pioneros en cien- cia y tecnología. La zona de la bahía de San Francisco ha sido donde se han desarrollado numerosas áreas de la ciencia y la tecno- logía, lo cual ha facilitado la revolución informática mo- derna. También ha habido descubrimientos innovadores en biotecnología (Genentech se fundó el mismo año que General Hydroponics, 1976) y energías alternativas; a esto hay que añadir la importan- cia del movimiento verde, que favorecía la ecología y un nuevo pensamiento político (Berkeley fue el centro del movimiento contra la guerra de Vietnam). Los jóvenes se distanciaban de la vieja es- tructura política y corpora- tiva, y desarrollaban una nueva visión, anti belicista y pro ecológica. Nos veíamos como revolucionarios pacifis- tas, líderes en un mundo que necesitaba cambiar de filoso- fía. Muchos de nosotros se- guimos pensando así, y jóvenes de todas partes pien- san igual. El movimiento sigue vivo, su reciente “Ocupa Wall Street” supone una reac- ción violenta ante la avaricia corporativa. Comencé con General Hydroponics porque reconocí la oportunidad en el creci- miento global de la población. La necesidad de nuevas vías para el cultivo de plantas era clara para mí. En California, la gente había empezado a cultivar cannabis en casa, dado que la calidad del pro- ducto, proveniente de México mayoritariamente, no era buena, sino que llegaba lleno de tallos y semillas. Esa fue la California era el epicentro del movimiento Los setenta fueron una época mágica en la que se formó una nueva generación y nació una nueva forma de pensar. entrevistas 76

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