El Cultivador 40
21 cursos EC D e forma muy resu- mida, se puede decir que la clave de un buen riego está en la moderación en cuanto a la frecuen- cia y cantidad de agua, y en que ésta sea de buena calidad. Sin embargo, las necesidades hídricas de las plantas pueden variar a causa de diversos factores como la temperatura y hume- dad del ambiente, la circulación de aire, la variedad o el fenotipo, el tamaño y edad de la planta, el sustrato empleado... por lo que no existe una norma universal que nos indique la cantidad de agua a utilizar y la fre- cuencia con que debemos regar. Efectos del exceso de agua El exceso de humedad en el medio radicular impide la aireación de las raíces, por lo que es una situación que deberemos evitar a toda costa. Bajo condiciones de inundación, el intercambio de gases entre la raíz sumergida y el ambiente es muy limi- tado, ya que la presencia de aire es mínima. Es decir, el anegamiento impide la respiración celular, lo cual provoca diversos cambios en las plan- tas en respuesta a esta circunstancia. Como consecuencia de este déficit de aire, los procesos metabólicos se ven alterados para obtener energía por vías alternativas, lo que lleva a cambios fisiológicos y morfológicos que pueden ser temporales o irre- versibles. Paradójicamente, el exceso de agua en el medio radicular impide la absorción de agua por parte de las raíces, lo que provoca una “sequía fisiológica” que da lugar al marchi- tamiento de la planta. En cuanto a los cambios morfológicos, en suelos con drenaje inadecuado, el sistema radicular de las plantas se desarrolla apenas en la capa superficial, donde Paradójicamente, el exceso de agua en el medio radicular impide la absorción de agua por parte de las raíces Las plántulas son más sensibles a la falta de agua Raíces en aeroponía
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