El Cultivador 40
es directamente proporcional a la concentración salina. Es decir, el agua pura tiene muy baja capacidad de conducción eléctrica, pero ésta aumenta a medida que lo hace el contenido de sales disueltas. En el cultivo de marihuana, los valores ide- ales para la solución nutriente se sitúan en torno a 0,9 mS (milisie- mens) para el crecimiento y entre 1,2 y 2,2 mS para la floración. Estos valores pueden variar ligeramente en función de la variedad y el sistema de cultivo. Medir la EC es importante porque de esta forma tendremos mayor con- trol sobre la alimentación de las plan- tas. Generalmente, el agua del grifo contiene grandes cantidades de cloro y otros elementos que pueden causar problemas en la asimilación de nutrientes. Cuando determinados minerales se encuentran en el sustrato en cantidades excesivas, pueden blo- quear la absorción de otros. Además, cabe recordar que las plantas absorben agua pasivamente por ósmosis, un fenómeno físico por el que las molé- culas de agua atraviesan la superficie radicular desde el lugar donde la con- centración de sales es menor hacia donde ésta es mayor. En consecuencia, si la cantidad de sales del suelo es muy elevada, el agua se perderá en lugar de absorberse y las plantas se deshidratarán. Controlar la EC es de vital importancia en aeroponía e hidro- ponía, donde la ausencia de sustrato hace que las raíces estén en contacto directo con la solución nutriente, siendo mucho más sensibles. Hay que tener cuenta que el nivel de EC del suelo y la cantidad que agua que contiene están directamente relacionados. La razón es muy sencilla: el agua se evapora mientras que las sales no. Es decir, cuando una deter- minada cantidad de agua contiene una porción concreta de sales, si se evapora una parte del agua, el conte- nido de sales será el mismo y por tanto la salinidad del agua será mayor. A nivel práctico esto se traduce en que un déficit hídrico suele acompa- ñarse de problemas de salinidad y, por otra parte, un exceso de riego puede causar carencias. Para medir los parámetros del agua de riego usaremos medidores de pH y EC. Si necesitamos corregir el pH, podemos encontrar los productos necesarios para regularlo en cualquier grow shop . En cuanto a la EC, pode- mos rebajarla añadiendo agua desti- lada, aunque la mejor opción para no tener problemas en este sentido es hacerse con un osmotizador que nos permita obtener agua de buena calidad. Cómo regar nuestras plantas Como decía al principio del artículo, no hay un método universal que nos permita calcular de forma exacta el momento del riego. Si bien existe un aparato que mide el agua disponible para las plantas (tensiómetro), su uso en el autocultivo de cannabis o en la horticultura de autoabastecimiento no sería necesario. Para saber cuándo hay que regar, podemos comprobar a ojo la humedad del sustrato. Sim- plemente hundiremos el dedo en la tierra unos dos centímetros y, si nota- mos que ésta está seca, es el momento de hacerlo. También podemos sopesar la maceta que, cuanto más liviana sea, menos agua contendrá. De hecho, si observamos que una planta no está bien y tenemos dudas acerca si hemos regado mucho o poco, bastará con pesar la maceta para saberlo: si pesa mucho, es exceso de riego. El volumen de agua que requieran las plantas irá en aumento conforme vayan desarro- llándose y, durante las últimas sema- nas de floración, descenderá ligera- mente. La mayoría de cannabicultores prefiere hacer riegos abundantes, empleando una cantidad de agua de entre el 20 y 25 % del volumen de la maceta, y dejando secar el sustrato varios días antes de volver a regar. No obstante, también hay quien pre- fiere regar a menudo con pocas can- tidades de agua, utilizando un vaso o un recipiente pequeño para no exce- derse. Personalmente, después de haber probado ambos métodos, me ha parecido más efectivo el segundo, aunque debo admitir que es bastante más laborioso, por lo que sólo lo aplico en indoor cuando dispongo de tiempo para ello. A la hora de regar, procuraremos que el agua se distribuya uniforme- mente para que no haga socavones en el sustrato o suelo que puedan dejar las raíces al aire. Lo mejor para tal finalidad es utilizar una regadera. Otro punto importante a tener en cuenta es que la aplicación de fertili- zante debería llevarse a cabo en un 60 o 70 % de los riegos como máximo, ya que regar con agua sola o con enzimas evitará que las sales se acu- mulen en el sustrato, permitiendo que las plantas puedan asimilar mejor los nutrientes aportados. Por último, para que la eficiencia de nuestros riegos sea óptima, pro- curaremos que la temperatura del agua esté entre 18 y 22 ºC. El por- centaje de oxígeno disuelto en el agua desciende a medida que aumenta su temperatura. Es decir, cuanto más caliente esté, menor será el contenido de oxígeno disuelto y, como he expli- cado en líneas anteriores, la falta de oxígeno en el medio radicular dificulta enormemente la absorción de agua y nutrientes, aumentando también el riesgo de enfermedades fungosas en el cepellón. Por otra parte, un agua demasiado fría puede dificultar el desarrollo del sistema de raíces. En resumen, aunque el riego es una práctica habitual, debe llevarse a cabo adecuadamente si queremos optimizar su rendimiento. Espero que hayas disfrutado la lectura de este artículo y que esta información pueda ser útil en tus cultivos. ¡Muy buenos humos! Referencias 1. Díaz, J.E. (2006). Riego por gravedad . Colombia: Universidad del Valle. 2. Pugnaire, F., Serrano, L., & Pardos J. (1999). Constraints by waterstress on planth growth en Handbook of Plant and Crop Stress. USA: Marcel Dekker, INC. 3. Ibíd. 24 cursos EC Las plantas requieren grandes cantidades de agua durante la floración El porcentaje de oxígeno disuelto en el agua desciende a medida que aumenta su temperatura
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NTU4MzA1