El Cultivador 40
S i ha habido una patología en la historia de la medi- cina tan extendida en cuanto a su prevalencia como desconocida y poco estudiada, esa ha sido la histeria. En el siglo XVII, el médico inglés Thomas Sydenham, apodado el Hipócrates inglés, afirmaba que la his- teria era “la más común de las enfer- medades, a excepción de las fiebres”. En el siglo XIX, los médicos continua- ban considerando la histeria como una pandemia 1 . Pero ¿de qué hablamos cuando hablamos de histeria? A pesar de haber sido descartada como patología en 1952, a día de hoy, el diccionario de la Real Academia de la Lengua la define de la siguiente manera 2 : 1. f. Med. Enfermedad nerviosa, cró- nica, caracterizada por gran variedad de síntomas, principalmente funcio- nales, y a veces por ataques convul- sivos. 2. f. Estado pasajero de excitación nerviosa producido a consecuencia de una situación anómala. En el Antiguo Egipto, un papiro del 1900 a. C. denominaba esta enfermedad como la perturbación del útero. La idea principal de esta teoría es que el útero no tiene lo que desea y se desplaza buscándolo por el cuerpo. Se trata de la Teoría del Útero Errante. Así, cuando el útero se desplazaba aplastando los pulmones los síntomas eran ahogos, mientras que si lo hacía sobre el corazón, producía palpitaciones 3 . Y es que la histeria era una enfermedad principalmente femenina. De hecho, el término histeria proviene del vocablo griego hysteron , que significa útero. Sus síntomas variaban en función de la mujer y del médico que los describía, incluyendo desmayos, edema o hipe- remia (congestión causada por retención de líquidos), nervios, insomnio, sen- sación de pesadez en el abdomen, espas- mos musculares, falta de aliento, pér- dida de apetito de comida o sexo con la pareja masculina autorizada y, a veces, tendencia a causar problemas a sus familiares 4 . Para Hipócrates (460-370 a. C.), la histeria era una enfermedad del útero y se trataba con ejercicio y masaje. Para Platón (427-347 a. C.), estaba relacionada con el supuesto instinto de reproducción de las mujeres: "en las mujeres [...] lo que se llama matriz o útero es un animal que vive en ellas con el deseo de hacer niños. Cuando permanece mucho tiempo estéril des- pués del período de pubertad apenas se le puede soportar: se indigna, va errante por todo el cuerpo, bloquea los conductos del alimento, impide la res- piración, causa una molestia extraor- dinaria y ocasiona enfermedades de todo tipo" 5 . Tres siglos después, Galeno (131-201 d. C.) confirmó en sus disecciones que el útero no migra por el cuerpo y des- cribía la histeria como una enfermedad uterina causada por la privación sexual, a la cual eran especialmente vulnerables las mujeres apasionadas. El tratamiento que propone, y describe con cuidadoso detalle, es el masaje genital hasta el orgasmo, el cual, al provocar contrac- ciones y liberación de fluido vaginal, aliviaba a la paciente. Este tratamiento se convertiría en el tratamiento clásico de la histeria y sería repetido en los manuales médicos casi literalmente. Sus resultados son descritos por Galeno con profusión: “Tras el calor de los remedios, y como consecuencia del tacto de los órganos genitales que requiere el tratamiento, tuvo sacudidas acompañadas de dolor y placer simul- táneamente, tras las que emitió esperma turbio y abundante. A partir de ahí se encontró liberada de todo mal” 6 . En la Edad Media, la histeria pasó a convertirse en Europa señal de contacto con el diablo y a las mujeres que la sufrían se las consideraba posesas, con grandes posibilidades de acabar que- madas en la hoguera. Apartir del Renacimiento, a las pacien- tes solteras, viudas, casadas infelices o monjas, se les recomendaban vigorosos ejercicios de equitación, movimientos de pelvis en un columpio, mecedora o carruaje, o el consabido masaje genital hasta el “paroxismo histérico”, es decir, el orgasmo. A las solteras en edad de casarse, se les recomendaba hacerlo cuanto antes y “tener encuentros vigo- rosos con sus maridos”. Otro trata- miento que tuvo mucho éxito en el siglo XIX fue la hidroterapia, aplicando chorros de agua a presión en la zona pélvica de lasmujeres 7 . Lamasturbación como forma de autotratamiento estaba, obviamente, prohibida, de hecho, algu- nos tratados la señalaban como causa de la histeria. Luego veremos por qué. El cannabis en el tratamiento de la histeria Existen referencias al tratamiento de la histeria con cannabis desde el siglo XV, cuando el doctor Robinson atribuyó al cannabis las siguientes propiedades medicinales: afrodisíaco, antineurálgico, tranquilizante para los maníacos, anti- depresivo, antihistérico, tónico cerebral, remedio para el vómito nervioso, el baile de San Vito, espasmos de vejiga, epilepsia, enfermedades venéreas, alco- holismo crónico, hábitos de la morfina y el cloral 8 . En el año 1712, un manuscrito de Azerbayán, El Libro de la Medicina , (Tibbnama), recomienda dispensar can- nabis mezclado con asafétida ( Ferula assafoetida ) para el tratamiento de la histeria 9 . En 1854, la farmacopea de Estados Unidos ( United States Dispensary ), el libro que indicaba el estado de la inves- tigación médica de las drogas, incluía el cannabis como tratamiento para muchas dolencias, de las que destacaba 44 sexualidad ¿De qué hablamos cuando hablamos de histeria? Galeno describía la histeria como una enfermedad uterina causada por la privación sexual El masaje vaginal ha sido el tratamiento más frecuente de la histeria El Chattanooga Vibrator, que en 1900 se vendía a los médicos por unos 200 dólares. Fuente: Maines, Rachel (2010)
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