El Cultivador 41

11 actualidad y activismo responsable, el aprendizaje de técnicas conductuales y de sugestión para sentir los mismos efectos reduciendo el con- sumo y protocolos de intervención para aprovechar los efectos positivos y reducir al máximo los negativos; ofreciendo servicios específicos e infor- mación de calidad a las personas para que puedan decidir de manera libre y responsable ejercer o no su consumo. No nos ceguemos con las luces del “ilusionismo libertario”, cuyo objetivo no es nuestro bienestar, sino hacernos engranajes de un sistema que reduce a las personas al papel de meros consu- midores sumisos. Es impensable hacer frente a los problemas económicos y sociales que nos afectan sin detener la complicada maquinaria y estructuras que los producen. Creernos que la comercialización del cannabis benefi- ciará a las personas usuarias es reincidir en los errores cometidos en el pasado y abrir la puerta a las macrocorpora- ciones que lideran el mercadomundial; facilitando la creación de empresas oli- gopólicas que ejerzan presión para la creación de un nuevo mercado que provocaría efectos negativos para las personas consumidoras entre los que se cuentan: que los precios sean más altos, el control de producción, bajos niveles de calidad o impidiendo el ingreso de nuevos oferentes, imple- mentando decisiones estratégicas, que se estructuran teniendo en cuenta las fortalezas y debilidades de la estructura de cada competidor... Entre dinámicas principales se encuentra la relación entre manipulación y liderazgo, estas son estrategias que no se nos hacen desconocidas, al contrario, somos capa- ces de reconocerlas en el actual sector cannábico. El relato Quien construye discursivamente la imagen de ciertos sucesos, actividades o personas, lo realiza con una especial intencionalidad en determinado momento de determinación social. Esta intencionalidad presupuesta se cons- truye para hacernos creer que existe una versión única. El relato es como un calidoscopio, la narración varía cuando se cambia el testimonio, si se logra romper el silencio cómplice domi- nante, es posible distinguir las narra- ciones que los relatan. La narración mimética que se configura sobre la perspectiva temporal única, y adap- tándose en cada momento a las dife- rentes necesidades para mantener un equilibrio y una cuidadosa puesta en escena. La narrativa testimonial, rela- tada con autonomía y en el contexto de aquello que le circunda, estructurada en componente arbitrariedad y subje- tividad, interpretando la realidad con enfoque fijo. Ambas narrativas trans- curren paralelas ignorándose y sin reco- nocer el contenido histórico mutuo. La historia del cannabis en España deberá componerse de fragmentos de las diferentes narrativas que se entre- lazarán durante el relato y no se reco- nocerán entre ellas como parte de la historia, cosas del calidoscopio. Un mismo objetivo fragmentado, en ocasiones por egos personales, transita diferentes caminos por la dificultad de dar una respuesta adecuada a la diver- sidad. La variabilidad, ligada a dife- rencias en las capacidades, necesidades, intereses, ritmo de maduración y con- diciones socioculturales, deja que el movimiento social y las motivaciones de cambio se efectúen en virtud de las contradicciones internas inherentes a los objetivos; haciendo que las trayec- torias de menor a mayor importancia o trascendencia, realizadas con el esfuerzo de la población usuaria, hayan sido estériles, para alcanzar el objetivo que nos unió y que aún observamos tan lejos como desde la creación de ARSEC. Por el camino han transcurrido personas con una gran vinculación per- sonal y amplia experiencia, que desfa- llecieron emocionalmente por las dis- putas internas; el relato de esta historia debería tener la versión de todas y cada de una de ellas, puesto que así tendríamos lamiradamacro de la situa- ción actual. ¿Dónde estamos? Lejos del objetivo, o en el kilómetro cero de nuevas propuestas. El Código Penal Español (art. 368) establece “Los que ejecuten actos de cultivo, elabo- ración o tráfico, o de otro modo pro- muevan, favorezcan o faciliten el con- sumo ilegal de drogas tóxicas, estupe- facientes o sustancias psicotrópicas, o las posean con aquellos fines, serán castigados con las penas de prisión de tres a seis años y multa del tanto al triplo del valor de la droga objeto del delito si se tratare de sustancias o pro- ductos que causen grave daño a la salud, y de prisión de uno a tres años y multa del tanto al duplo en los demás casos. No obstante lo dispuesto en el párrafo anterior, los tribunales podrán imponer la pena inferior en grado a las señaladas en atención a la escasa entidad del hecho y a las circunstancias personales del culpable” y así continua desde el 24 de noviembre de 1995. Recogemos los cambios realizados en la polémica Ley Orgánica de Seguridad solo las personas usuarias realizarán una regulación satisfactoria que aporte soluciones concretas e innovadoras a las problemáticas actuales de acceso y consumo

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