El Cultivador 41

índole similar. Cuando las temperaturas son excesivamente bajas, se inhibe la fotosíntesis, se producen daños a nivel celular y la absorción de agua y nutrien- tes disminuye. Al no poder funcionar de forma normal, el metabolismo vegetal se ralentiza y las plantas progresanmuy lentamente o detienen su desarrollo. Aunque el cannabis puede resistir a un ambiente invernal e incluso las heladas leves, cuando está expuesto continua- mente a él, se debilita y puede acabar muriendo. La temperatura ideal para el cultivo de cannabis está entre 18 y 28 ºC, siendo preferible que esté alrededor de 20 ºC durante el crecimiento y de los 25 ºC durante la floración. En cual- quier caso, por encima de los 30 ºC y por debajo de los 15 ºC, la eficiencia de los procesos metabólicos se ve mer- mada. Otras consecuencias del exceso de calor Las temperaturas extremas, además de causar estrés por su influencia directa sobre los procesos fisiológicos, también afectan a otros factores que acaban repercutiendo de forma negativa a las plantas. En el cultivo exterior, el calor hace que tengamos que incrementar la frecuencia de riego y la cantidad de agua empleada, ya que ésta se evapora antes. Además, en condiciones de sequía, muy frecuentes en verano, la salinidad del suelo aumenta, lo que puede acarrear problemas en la asimi- lación de nutrientes. En el cultivo en terraza tendremos que proteger los tiestos del sol directo, ya que la temperatura en el interior de los mismos puede llegar a ser bastante más elevada que la del ambiente, y las raíces son mucho más sensibles que la parte aérea de las plantas. Otra medida que deberemos tomar será no regar en periodos de máxima exposición solar o durante las horas previas. El calor afectará en mayor medida al sistema radicular si la maceta contiene dema- siada agua, ya que el nivel de oxígeno disuelto en ésta disminuye a medida que aumenta su temperatura. Esto se traduce en que las raíces tienenmayores dificultades para respirar correctamente. Además, si una o varias gotas de agua caen sobre alguna hoja expuesta a la luz solar, éstas pueden actuar como si de una lupa se tratara, causando que- maduras. En el cultivo interior, las temperaturas elevadas propician la proliferación de plagas, dificultando su erradicación o control. Curiosamente, la plaga que más favorecida se ve por un ambiente excesivamente caluroso es también una de las más destructivas: la araña roja. Estos ácaros siguen vivos y reprodu- ciéndose por encima de los 35 ºC, aun- que su desarrollo es especialmente pro- lífico alrededor de los 30 ºC. Prefieren un clima seco, que suele verse facilitado por el calor en las salas de cultivo que carecen de humidificadores. Para llevar a cabo una floración en verano, es necesario disponer de un aparato de aire acondicionado, ya que es justo en esta fase del cultivo cuando la acción de esta plaga es más devastadora y difícil de controlar. Si tenemos plantas madre, podemos prescindir de este aparato, pero es bastante posible que también tengamos algún problema con este ácaro. No obstante, al no estar en floración, podemos aplicar algún aca- ricida con cierta regularidad si obser- vamos que la plaga se descontrola. También es bastante aconsejable utilizar iluminación de bajo consumo, que nor- malmente produce menos calor. Consecuencias de una tem- peratura demasiado baja El frío, además de causar estrés y ralentizar el desarrollo de las plantas, influye sobre el nivel de humedad del aire, por lo que también afecta a las plantas de forma indirecta. A medida que la temperatura del aire aumenta, también lo hace la cantidad de vapor de agua que puede contener. En cultivo interior, el frío otoñal e invernal podría bajar los niveles de humedad de nuestro indoor si utilizamos el aire de la calle para renovar el de la sala de cultivo. Dado que el aire del exterior está más frío que el del interior (o debería estarlo si es invierno), al introducirse en el ambiente cálido, la humedad relativa del mismo baja, ya que al calentarse puede contener mayor cantidad de vapor de agua. Por ejemplo, el aire a 5 ºC, con un 50 % de humedad relativa, contiene 2,87 gramos de agua por kilo- gramo de aire y, como máximo, puede contener 5,74 g/kg. Si este mismo aire se calienta a 25 ºC puede llegar a con- tener casi 20 g/kg, por lo que si sigue manteniendo 2,87 g/kg, la humedad relativa habrá caído hasta el 14,4 %. Por esta razón, si utilizamos aire del exterior para renovar el de la sala de cultivo, deberemos permanecer atentos a los niveles de humedad para instalar humidificadores si es necesario. En exterior, la llegada del frío tendría un efecto opuesto sobre la humedad 22 cursos EC La temperatura ideal para el cultivo de cannabis está entre 18 y 28 ºC En el cultivo exterior, el calor hace que tengamos que incrementar la frecuencia de riego y la cantidad de agua empleada La araña roja se sitúa preferentemente en el envés de la hoja

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