El Cultivador 41

33 seguimientos de sus numerosas ramas secundarias destacaba por su tamaño, y se encon- traba precedido de unos racimos flo- rales más pequeños, como si cada una de las ramificaciones se hubiera coro- nado con una enorme flor. Pero, aunque el tamaño y la estructura difirieran un poco, los cogollos de ambas plantas se caracterizaban por una dureza y una densidad envidiables. Tras cuatro semanas, tanto los cálices como las hojitas estaban totalmente cubiertos de resina, que se extendía además a los tallos de las hojas más grandes que sobresalían de los cogollos. Eran también muy cristalinos, con una gruesa capa de tricomas tan res- plandeciente que a ojos de Ellis D. era como si Madre Nieve se hubiera apa- recido ante él y, en lugar de nieve, de sus almohadas hubieran caído cántaros de tricomas sobre las plantas. El cul- tivador se alegró también al distinguir el característico aroma OG Kush que tanto le gusta: "¡Bienvenidos a la gaso- linera! Aunque todos los cogollos poseen una base común a combustible, se aprecian diferencias en las notas secundarias. Mientras que el ejemplar alto tiende hacia el pino, el más pequeño muestra matices a limón, pero ambas combinaciones son tan deliciosas que podría pasarme todo el día con la nariz pegada a las plantas". Con una altura final de 93,5 cm, el ejemplar más alto había multiplicado su altura por 4,5 desde el principio de la floración. La cosecha se produjo a los 64 días; es decir, algo más tarde respecto a los datos oficiales, pero dada la apabullante calidad visual y olfativa del resultado, Ellis D. quedó totalmente satisfecho. En cuanto al ejemplar más achaparrado, alcanzó una altura de 56 cm y estuvo listo para cosechar en 58 días, dentro de los márgenes esperados. Semanas después, una vez comple- tados el secado y el curado, el cultivador se encontró con unos rendimientos de 69 y 55 gramos respectivamente. Además, una vez que los cogollos se habían desprendido de la mayor parte de su clorofila, el aroma era más reco- nocible si cabe: los cogollos de com- bustible cítrico de la planta más pequeña hicieron que Ellis D. se visua- lizara pelando un limón en medio de un taller de coches, mientras que con los de la otra sentía como si hubiera aparcado el coche en medio de un bosque de coníferas y se hubiera puesto a repostar. A la hora de la cata, Ellis D. empezó con los cogollos de limón, que probó a través de su vaporizador Mighty. Dada su apariencia índica, el cultivador no se sorprendió al notar que el efecto se apoderaba de su cuerpo tras unas pocas caladas, aunque no se trataba de una sensación incapacitante que le hiciera sentirse entumecido o abotar- gado, sino de un agradable estado de bienestar. Así, se sumergió en una mullida zona de confort mental que le permitió deshacerse del estrés acu- mulado durante el día y que ayudó a que se le destensaran los músculos de la espalda, que se encontraban dolo- ridos tras una larga jornada de trabajo físico. Medio gramo de OG Kush CBD fue más que suficiente para tres sesiones con el vaporizador y varias horas de relajación. En cuanto al sabor, merece una mención aparte: notas ácidas y afrutadas bastante efímeras que daban paso a una combinación picante y con matices a pino muy marcada y de larga duración. A continuación, le llegó el turno al "carburante de pino", que tras unas pocas caladas contribuyó a seguir mejorando el estado de ánimo de Ellis D. con un estimulante estallido de frescor. Aun así, este refrescante subidón de euforia sativa no duró mucho y fue desencadenando en una generalizada sensación de placidez y equilibriomen- tal. Desde el punto de vista físico, el efecto se dejó sentir desde el primer momento, al igual que con la otra planta. En cuanto al sabor, era igual de intenso y delicioso que el aroma, con la única diferencia de que el regusto a pino se había fundido con la base predominante a gasolina en lugar de OG Kush CBD obtuvo reconocimiento inmediato en la Spannabis Champions Cup de 2017, donde se hizo con el tercer puesto en la categoría de variedades de CBD

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