El Cultivador 41

71 pensamiento psicodélico Cézanne es uno de los artistas que goza de mayor consideración en la Historia del Arte más reciente y, sin embargo, en vida su obra fue sistemáticamente rechazada. En su lienzo Unamoderna Olimpia hay quien vio el producto del consumo de hachís y, por ello, le tacharon de loco. La Olimpia hachichina de Cézanne por Lupe Casillas Los duros inicios Paul Cézanne nacía en 1839 en Aix-en-Pro- vence, al sur de Francia. Su padre, que era un importante banquero, parecía haber decidido el futuro de su hijo casi antes de nacer e igno- rando las señales de su interés por el arte, había conseguido convencerlo para estudiar derecho en su ciudad natal. Intentó contentar a su padre durante algunos años, a la vez que asistía a clases de dibujo. Sin embargo, su vocación artística fue más fuerte y abandonó sus estudios para trasladarse a París, donde ya residía su amigo del colegio y escritor Emile Zola. En 1861, llegaba a la capital francesa para reu- nirse con él en una primera estancia que sólo se dilató cinco meses, en la que se dedicó a pre- parar el examen de ingreso en la Academia de Bellas Artes de París, estudiando en la Acade- mia Suiza. Al cabo de este tiempo, desanimado por las negativas que recibía su candidatura y creyéndose inferior a sus compañeros, volvió a casa, a trabajar con su padre en el banco de éste. No obstante, pronto, padre e hijo se dieron cuenta de que Paul Cézanne no tenía madera de banquero. Por eso, en 1862, vuelve a París para dedicarse por completo a la pintura. En su anterior viaje había entrado en contacto con la obra de artistas como Caravaggio, Dela- croix, Courbet y Velázquez, había conocido per- sonalmente a Camille Pissarro y había frecuen- tado el círculo del Café Guerbois, donde algunos de los grandes artistas impre- sionistas de su tiempo paraban. Así, se relacionó con los jóvenes Manet, Monet, Renoir y Dégas, entre otros. Pero sería Pissarro el más cercano al artista, pues Cézanne no trababa relaciones muy es- trechas. Era considerado solitario, tí- mido, incluso rudo, y sus coetáneos co- mentan que era difícil llegar a conocerlo. Sea como fuere, vivió una carrera llena de sinsabores. No lo admitieron en la Escuela de Bellas Artes de París y sus obras fueron largo tiempo ignoradas y rechazadas de forma sistemática por el jurado del Salón Nacional de París (por ejemplo, su Retrato de Achille Empe- raire en 1870). Tanto era así, que hasta se hizo popular y llegó a ser ridiculizado por la prensa, que le acusaba de no ad- mitir su incompetencia como pintor. Todo ello, mientras su padre le ayudaba a mantenerse económicamente. Este sustento sólo estuvo en riesgo cuando, a partir de 1870, comienza su relación con la modelo Marie-Hortense Fiquet. Cézanne mantuvo la existencia de su pareja en secreto, por miedo a perder la pensión que le pasaba su pa- dre. Con el dinero también se hizo cargo del hijo que tuvieron después de que lo No lo admitieron en la Escuela de Bellas Artes de París y sus obras fueron largo tiempo ignoradas y rechazadas Paul Cézanne , de 1875, de Cézanne (CCBY-0, Wikipedia)

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