El Cultivador 41
72 pensamiento psicodélico declararan prófugo por evitar el alista- miento en la Guerra franco-prusiana. Sin embargo, su padre se enteró del secreto guardado con celo y estuvo unos meses sin darle apoyo económico. En 1872, Cézanne se traslada con su familia a Auvers-sur-Oise. Allí se con- vertirá en el discípulo de Pissarro, al que considerará su gran maestro. De- bido a su influencia su pintura dio un giro hacia unos colores más brillantes y la relación de ambos evolucionará hasta convertirlos en compañeros. Pissarro le puso en contacto con Tan- guy, un comerciante de colores que también hacía las veces de mecenas, y fue gracias a él que fue incluido para exhibir su obra en la primera exposi- ción impresionista realizada en 1874. El caso Olimpia Si bien los inicios para Cézanne fue- ron duros, la siguiente etapa tampoco resultó fácil. Consagrarse como artista le costó mucho. La escena artística pa- risina estaba dividida entre academi- cistas y rebeldes. El Salón de París era la exposición co- lectiva que se hacía todos los años con obras seleccionadas por un jurado compuesto por expertos y profesores de la Academia de Bellas Artes de la ciudad. El Salón de París era el circuito artístico oficial, lo que significaba que para darse a conocer y poder vivir del arte, los pintores se veían forzados a pasar por ella. Y encarnaba el acade- micismo a la perfección, hecho que a su vez obligaba al pintor a comulgar estéticamente con el jurado, si quería que su carrera avanzara. Tal situación constriñó tanto a los ar- tistas de París, cuya pintura tenía un espíritu más novedoso que, en 1874, siguiendo el ejemplo de otros antes que ellos 1 , prepararon una exposición al- ternativa a la oficial: La primera expo- sición impresionista. Hemos de puntualizar que, a pesar de lo que indica el nombre, no todos los artistas que exponían sus telas allí eran impresionistas y no todos los im- presionistas participaron en ella (Ma- net, por ejemplo, quedó fuera). Así, en el antiguo taller del fotógrafo Nadar exhibieron un total de 165 telas, de hasta 30 artistas diferentes, repar- tidos en unas 8 estancias. El precio de la entrada era un franco, el mismo pre- cio del acceso a la exposición oficial, del Salón de París. Cézanne presentó tres obras: Una moderna Olimpia (1872-74), Paisaje de Auvers-sur-Oise y La casa del ahor- cado . De las tres se burlaron y sólo la última se vendió. Su Olimpia, eso sí, ha pasado a la His- toria del Arte como una parodia y un homenaje a partes iguales de la Olim- pia de Manet, que había sido presen- tada en el Salón del año 1865. Manet había revolucionado París aquel año con su lienzo pues, sin hacer uso de ninguna excusa mitológica, ha- bía presentado a una conocida prosti- tuta parisina (Victorine Meurent, tam- bién pintora) completamente desnuda. Mientras se tapa, mira des- carada al espectador. No se tapa por pudor, sino porque el espectador no ha pagado por sus servicios y no me- rece ver sus encantos. Para reforzar la idea de la prostitución, se suman en el cuadro detalles que lo aclaran: como el gato de cola levantada, símbolo de promiscuidad; la orquídea como alu- sión a la sexualidad; un solo pie cal- zado con un zapato, referencia a la pérdida de inocencia; o el colgante, conocido como je-ne-baise-plus (“yo no beso/follo más”), porque era usado para expresar que no se quería man- tener relaciones sexuales y en el cua- dro sirve para aclarar que la prostituta se veía obligada a ejercer. Si bien esta obra de Manet ya había revolucionado a la crítica, Cézanne con su tela parece darle una vuelta de tuerca. Su Olimpia está desnuda, tum- bada sobre sábanas blancas. La sir- vienta negra aparece aquí también, pero desnuda, mientras sujeta una tela con la que parece estar tapándola o destapándola. Un tercer personaje, que no aparecía en el cuadro de Ma- net, sí está aquí, sentado en un diván sobre el que se le ha caído el sombrero. Tiene un perrito (no un gato) obser- vando también. Desde el Museo de Orsay, institución que custodia parte de su obra, la des- criben así: “Entrega de este modo una interpretaciónmucho más atrevida del tema de Manet. El contraste entre la desnudez de la mujer desvelada por su sirvienta negra y la elegante indumen- taria del hombre vestido de negro, que además se parece sorprendentemente a Cézanne, que la mira en espectador, contribuye a proporcionar a la escena un carácter erótico y teatral” 2 . Se convertirá en el discípulo de Pissarro, al que considerará su gran maestro Olympia , de 1863, de Manet (Google Art Project, CCBY-0, Wikipedia) Su Olimpia, eso sí, ha pasado a la Historia del Arte como una parodia y un homenaje a partes iguales de la Olimpia de Manet Retrato de Achille Emperaire , 1867-68, de Cézanne (Sailko, CCBY-SA 3.0, Wikipedia)
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