El Cultivador
disponible nos permite autoabastecer- nos, organizar el cultivo será mucho más sencillo porque sólo necesitaremos hacer uno por temporada. Si, por el contrario, prevemos que la superficie disponible se nos va a quedar corta, habrá que llevar a cabo varios cultivos para obtener la producción que nece- sitamos. Según la cantidad que haya- mos estimado como necesaria y el número de plantas que podamos plan- tar, debemos poner en marcha dos o tres cultivos. Las posibilidades que tenemos son cultivo de primavera, de verano y de otoño. En algunas zonas muy cálidas del país como las Islas Canarias o determinados puntos de Andalucía, también sería posible lle- varlo a cabo durante la temporada de invierno, pero en el resto de España estamos a merced del tiempo. Escogiendo variedad Uno de los pasos esenciales en la pla- nificación es, obviamente, la selección de la variedad o variedades que vamos a cultivar. Esta decisión es sumamente importante porque determina muchos aspectos del cultivo. Si somos amantes de las sativas (NLD), por ejemplo, debe- mos tener en cuenta que nos será casi imposible llevar a cabo tres cultivos por temporada, algo que sí podríamos lograr con índicas (BLD) de muy corta floración, o que las plantas tenderán a crecer bastante, por lo que cabrán menos sativas (NLD) que índicas (BLD) en el mismo espacio. Por ende, esta decisión es de vital importancia y, aunque los cultivadores experimentados ya saben de sobras las características de cada tipo de variedad, a continuación de te dejo un resumen por si no es este tu caso. En primer lugar, como ya he comen- tado anteriormente, las sativas (NLD) son plantas con un tiempo de floración muy largo y tienden a crecer mucho, ganando mayor altura que las índicas (BLD) y pudiendo superar fácilmente los dos metros cuando se plantan en tierra madre. Además, su sistema radi- cular acostumbra a ser bastante sensi- ble. Debido a su desmesurado creci- miento, es difícil ocultarlas y se hace recomendable plantarlas más bien tarde, entorno a junio, para evitar que ganen demasiada altura. Además, su floración suele tener lugar durante el otoño ya que tardan bastante en formar las flores y, teniendo en cuenta que el clima no suele ser benevolente en esta época del año, su cultivo es bastante complicado. Posiblemente, esta sea la razón de que ocupen un lugar minori- tario en los catálogos de los bancos de semillas. En segundo lugar, las índicas (BLD) son plantas de porte achaparrado, flo- ración rápida y gran resistencia a la sequía. Suelen cosecharse durante el mes setiembre, por lo que resultan ide- ales para aquellos lugares en los que el otoño llega pronto. Sin embargo, a diferencia de las sativas son poco resis- tentes a los hongos, especialmente a la botrytis . Amedio camino entre ambas, tenemos los híbridos que, generalmente, son bastante fáciles de cultivar. Los de pre- dominancia sativa (NLD) tienen la ven- taja de conservar un efecto estimulante y eufórico, acortando ligeramente la floración. No obstante, también tienen tendencia a crecer excesivamente, por lo que sigue siendo recomendable plan- tarlos tarde. Por otra parte, los híbridos de predominancia índica (BLD) son plantas de fácil cultivo, crecimiento proporcionado y muy resistentes, por lo que son ideales para cultivadores principiantes. Las variedades fast , que provienen del cruce de una autoflore- ciente con una planta fotodependiente, comparten también estas característi- cas. Finalmente, otro tipo de variedades que se han hecho un hueco en nuestros jardines son las autoflorecientes. Como ya sabrás, este tipo de plantas no depende de los cambios del fotoperiodo para empezar a florecer, sino que puede hacerlo durante todo el año siempre que el clima lo permita. Sus caracte- rísticas de cultivo son cambiantes, dado que hay un amplísimo abanico de varie- dades, pero suelen compartir unas características comunes. Por lo general, las autos requieren un sustrato o suelo muy aireado y una intensidad lumínica bastante alta para arrojar una buena producción. Esto se traduce en que, si las plantamos antes de marzo en la zona norte de península, apenas darán cogollos por falta de luz. Exceptuando a las autoflorecientes gigantes, el resto no crecen demasiado y no acostumbran a superar el metro de altura. En cualquier caso, lo más aconsejable siempre es plantar variedades adaptadas a las condiciones climáticas de la zona y resistentes a las plagas y patologías más habituales. Por ejemplo, si vivimos en una zona húmeda, procuraremos escoger variedades resistentes a los hongos, dado que una elevada humedad relativa favorece su desarrollo. En cam- bio, si nuestro cultivo va a estar expuesto a temperaturas muy elevadas y preve- mos que no podremos regar todos los días, lo ideal es escoger plantas resis- tentes a la sequía. En estos casos, tam- bién suele ser aconsejable que sean resistente a la araña roja. 27 cultivo exterior son poco resistentes a los hongos, especialmente a la botrytis las autos requieren un sustrato o suelo muy aireado
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